Foto: archivo.

Desde que arreció la dolarización de facto, Tucupita no ha escapado de este fenómeno económico.  En medio de esta realidad, los jóvenes deltanos acuden a los comercios con la esperanza de obtener una remuneración superior al del sueldo mínimo legal.

La mayoría son jóvenes quienes se encuentran trabajando en las tiendas de Tucupita. Cuatro de ellos fueron consultados y han asegurado estar aportando al sustento familiar, porque han logrado establecer sus pagos en dólares, o generalmente al cambio del día, en bolívares.

Uno de ellos dijo haber trabajado para alguna instancia gubernamental en algún momento y lamentó no haber logrado sostener a parte de  su familia porque apenas se trató de un sueldo básico venezolano. Ante esta realidad decidió trabajar en alguna empresa privada.

“Como los comerciantes están pagando y cobrando todo en dólares, me animé a trabajar en los chinos  (abasto cuyos dueños son asiáticos), para que por lo menos me pagaran más que el salario mínimo”, relató.

Otro de los jóvenes  que tuvo que abandonar la universidad para trabajar, reveló que, si bien les pagan un monto superior al salario mínimo, este no se lleva a cabo en dólares, ni al cambio del día.

Aunque por otra parte, una joven que labora como asistente administrativo en un comercio de Tucupita, informó que aunque su sueldo suele arribar en bolívares, este pago es en dólares, por lo que su poder adquisitivo se ha mantenido.

Otras personas buscan un sueldo justo, acorde a sus esfuerzos, en dólares o al cambio del día, para no tener que “trabajar para nada”.

La empresa privada ha supuesto una alternativa, muy por encima de los entes del gobierno. Los pagos son acordados y todos los abordados aseguran estar dispuestos a “echarle bolas” (una forma coloquial de decir, en Venezuela, poner todo el empeño posible).

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