Una parte del muro de contención de Tucupita / Foto: archivo de Notidiario.

Varios jóvenes deltanos aseguraron que, para poder mantenerse en medio del confinamiento social,  van en busca de pescados a los pozos. Luego los venden clandestinamente, porque temen ser capturados. No saben si hacen bien o mal. Desconocen este punto frente a las restricciones.

Los jóvenes van en busca de pescados a los pozos en las cercanías del dique de contención de Tucupita. Salen de casa muy temprano en la mañana para estar antes del mediodía y así tener la oportunidad de vender los pescados. Cuando comercializan, ya tienen qué comer junto a sus familias en casa.

“Yo voy con muchos jóvenes a buscar pescados al pozo, para vender y poder tener dinero para comprar comida y mantenerme”, dijo, en cambio un hombre de 55 años de edad, que también se ha sumado a la faena.

Los jóvenes son quienes se han reinventado en medio de la coyuntura por coronavirus y están ayudando a la economía familiar a como dé lugar.

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