Se trataba de una de las mejores canchas deportivas donde se llevaba a cabo el reconocido “torneo de Guasina”. Más de ocho comunidades hacían gala por sus espacios, mientras que cientos de deltanos disfrutaban de los encuentros. Está cubierta por malezas y por iniciativas de futbol de salón que “dejaron de ver para abajo”, como lo afirmó un vecino del sector.

La cancha de Guasina está abandonada, basta con pasar por su vía principal para percatarse de su realidad. El limo juega entre su piso rústico, las malezas hacen de fanáticos, mientras que los postes sin luz de cámaras invisibles que enfocan desde lo alto.

“Dejaron de ver para abajo, ahora prestan atención  solo a grandes ligas, mientras que las comunidades hasta en deporte son olvidadas”, declaró un habitante de le mencionada comunidad que está en el municipio Tucupita, quien espera ver su cancha llena de juventud, alegría y encuentro comunitario.

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