No hubo mentira alguna, sí se tomó comida de la cocina del materno infantil Dr. Oswaldo Ismael Brito la noche del domingo, pero con una sutil diferencia: iba destinada a la misión médica cubana en Casacoima.

Los médicos, odontólogos y técnicos cubanos no poseen una cava refrigeradora, que les permita conservar los alimentos en buen estado, por tanto usan en forma provisional la del materno.

Este domingo a las 7:40 pm, habían acudido en un vehículo oficial asignado a su delegación a retirar 11 cajas de carne de las que suministran MERCAL y PDVAL para ser llevadas a Casacoima, donde se encuentra un importante contingente de trabajadores antillanos de la salud. Comida que les pertenece por asignación publica.

En vista de que saldrían a las 4 am del lunes, consideraron pertinente retirar el alimento la noche anterior a manera de no retrasar el viaje, de haberlo dejado para el día siguiente tendrían que haber esperado que clareara para evitarse complicaciones derivadas de la inseguridad reinante.

Todo salió según lo planeado, con la particularidad de que la acción resultó para muchos sospechosa y se dispararon las alarmas.

La información alcanzó los más altos nieles ministeriales, y los hermanos cubanos impedidos de declarar por mandato de las autoridades de su país, formularon una sencilla aclaratoria que sonó mas a disculpa en vista del embrollo que se había generado.

Al final la autorización de retirar los alimentos la había dado el Director del Hospital, Dr. Mario Abchi, quien consideró de lo más normal que se les diera permiso para llevarse lo que por ley les corresponde.

En fin una historia de enredos más digna de una película de Cantinflas, que de los percances que generó.

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