Hace algunos días, quien suscribe el presente texto fue invitado a una conversación para una formación, la misma tiene que tiene que ver con las vinculaciones comunicacionales que debe tener un deportista; dicha situación ayudaría en gran medida al mejor desarrollo del deportista, y sobremanera del practicante de los deportes de conjunto; en el caso de lo que por ahora nos ocupa, del fútbol de salón, deporte que su práctica ha sido bien llevada por infantes, adolescentes y adultos de ambas edades.

Es necesario, que en estos tiempos los entrenadores, y quienes gerencian equipos, puedan sacar provecho en cuanto a las formas y al fondo del contenido de la preparación; es necesario observar los pequeños detalles, ya que estos pueden llegar a ser la diferencia, no sólo antes del juego, sino durante, y luego del juego y sus resultados, los cuales deben ser evaluados en detalles para pulir.

Cada competidor debe sostener de forma permanente la comunicación, pero sobremanera la comunicación consigo mismo, esa que le permitirá observarse no sólo desde lo externo, sino desde lo interno, observarse desde sus adentros con relación a lo que quiere exponer o demostrar, lo que quiere y cree que es necesario desde su punto de vista y además puede hacerlo. Como diría “Chemón, que lo dejen ser conforme a lo que cree.” Todo esto enmarcado en el principio de interés de equipo, sin traumar al jugador; dicha situación debe manejarse de la mejor manera por el entrenador, para permitir el crecimiento del atleta y por ende del equipo, quienes juntos conquistaran los espacios propuestos de manera conjunta.

La comunicación debe aplicarse de la forma que más ayude al atleta, de manera que este tenga el mejor relacionamiento posible con los jugadores y el cuerpo técnico. Es una necesidad insistir en detalles que hagan fluir la comunicación asertiva, empática, amigable, razonada y razonable, que favorezcan de manera cuantitativa y cualitativa al equipo en el marco de la competencia.

La otra forma con la cual en atleta debe tener vinculación comunicacional es con la familia; siendo ésta el apoyo más importante, siendo su público y fanático, ya que lo que de ella aprenda servirá para encaminarse, desarrollar y fortalecerse en cuando a las dos vinculaciones anteriores.

Conociendo y sabiendo como el atleta debe vincularse a través de las comunicaciones anteriormente señaladas, pudiera éste potenciar su talento y alcanzar el extra tan necesario para destacarse en un ámbito tan competitivo.

En algunas ocasiones se deja de lado la importancia de abrir cauces al dialogo, a la comunicación, a la interrelación sana y constructiva. El egocentrismo y la soberbia no permiten reconocerlo, siendo algo tan necesario para seguir avanzando en cuanto a la formación y crecimiento de los atletas.

No son suficientes los fundamentos técnicos, en estos tiempos, al igual que el pasado siempre ha sido una necesidad los vínculos comunicacionales del salonista y otros atletas consigo mismo, con su equipo, y con su familia. Amigos lectores, hasta la próxima y para contactos @joseceden.

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