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El “coronabús” hizo caída y mesa limpia en una fiesta en calle Dalla Costa, la noche del pasado martes 14 de julio.

Una supuesta celebración ensalzando la actividad física y la salud, terminó por apenas minutos, pasadas las 7 de la noche, en una violación flagrante a la normativa vigente.

Al salón de festejos llegó la unidad militar y ante la resistencia evidente manifestada en el repentino silencio y las luces apagadas, el comandante amenazó con remolcar los vehículos, lo que motivó la salida de las personas.

Rostros conocidos y una «calentera» más de la gobernadora Lizeta, que no le haya la vuelta al asunto y no sabe qué hacer.

Fin de la historia.

 

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