Foto: archivo.

Poseer un auto en Venezuela y mantenerlo operativo, se ha convertido en un desafío. Si se logra superar la barrera de la dolarización de los repuestos, se podría topar, en cambio, con la falta de carburante.

El gobierno de Venezuela mantiene la tesis de que, la crisis del combustible se debe a las sanciones generalizadas impuestas por el gobierno de los Estados Unidos. Por otro lado, cientos de empresas de transporte marítimo han sido castigadas por intentar arribar carburante a la isla de Cuba desde el país petrolero; es decir, que, aun cuando oficialmente afirman que el gobierno de Maduro permanece bajo bloqueo, de alguna forma este logra enviar insumos al régimen caribeño.

En Tucupita se debe madrugar para lograr abastecer un auto con apenas 20 litros de gasolina. En medio del racionamiento, varios usuarios han denunciado haber pagado dinero extra en las estaciones de servicio por llenar por completo el tanque de su vehículo.

Pero no todos tienen la facilidad de pagar más; son los que deben aguardar horas extras durante el día y la noche,  para intentar surtirse, y regresar pronto a la estación de servicio, porque la cantidad tomada ya se habrá agotado rápido.

De acuerdo con los relatos de los afectados. Algunos han sido robados por personas desconocidas en horas de la madrugada, cuando cuidan sus puestos en «la cola».

Hasta ahora no se tiene claro cómo se teje la red de extorsión, cuando se tiene que pagar por tener “el tanque full”.

Varios choferes han afirmado saldar una cantidad de dinero en bolívares a los organizadores de las colas de autos, aunque otros revelan sobornar a funcionarios militares. Se trata de una compleja anormalidad que hasta ahora no ha sido investigada, a pesar de las advertencias públicas realizadas por la gobernadora Lizeta Hernández.

Lo que sí se tiene claro es que, varias personas comercializan combustible en dólares fuera de las estaciones de servicio. A esta prestancia ilegal solo acceden personalidades adineradas; se trata de un secreto a voces.

Los propietarios de autos aspiran  que todo pueda cambiar pronto,  como lo afirma Luis Carlos Baeza, chofer de un transporte “por puesto” que cubre la ruta Hacienda del Medio – Delfín Mendoza.

“Esto cansa, pero hay que hacerlo obligatoriamente porque si no, nos morimos de hambre. Estoy desde las 2 de la madrugada esperando y dicen que la gandola (camión que transporta combustible) llega a las 2 de la tarde, creo que los venezolanos no nos merecemos esto”, dijo.

Daniel Mendoza, otro dueño de auto,  considera como un golpe moral al pueblo venezolano esta realidad: “la gasolina vale oro y conseguirla no es fácil, como puedes ver, hay que pasar todo un día para que te surtan de 20 litros, aquí es la única parte que aplicaron esa modalidad, en otras regiones te llenan el tanque”, hay que hacer algo pronto”, sugirió.

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