Foto: archivo.
  • Dame una empanada
  • ¿Más nada?
  • Más nada

Así fue la breve conversación en entre un vendedor de empanadas del centro de Tucupita y un adulto mayor que estaba con su nieto de cuatro años de edad.

Solo para eso le alcanzó  el presupuesto, para una empanada que finalmente terminó siendo devorada por el pequeño aunque su abuelo pidió que le dejara “un poquito”.

En una iniciativa de compra venta en un desayuno se puede medir la crisis  venezolana y la inflación. Se trató del caso aparentemente más devastador.

Por otra parte más clientes compraban solo una empanada y un jugo, aun cuando la costumbre de los venezolanos era de la comerse por lo menos dos de este tipo de comida cocida, más el jugo u otra bebida. Eso quedó atrás.

Mientras los  deltanos presentes solo compraban menos productos, al menos cinco niño no indígenas merodeaban el local de expendio pidiendo comida.

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