La homosexualidad en Delta Amacuro, lo que opinan algunos ciudadanos (+relato)

Luego de que el Papa Francisco ofreciera  su apoyo a la unión civil entre parejas del mismo sexo el pasado 21 de octubre, algunos ciudadanos que fueron consultados al respecto  en Tucupita, manifestaron que es importante respetar y aceptar las decisiones de cada persona.

Henry, un ciudadano que reside en la capital deltana, manifestó que no está en contra de las uniones de personas del mismo sexo. Él prefiere respetarlos y aceptarlos, ya que ha podido ser testigo de muchas discriminaciones que sufren los homosexuales.

“Yo conozco a varias personas que tienen parejas del mismo sexo y he visto cómo son discriminadas en Tucupita, sigue habiendo personas que no las respetan. Sean hombres, sean mujeres hay que aceptar sus decisiones”, destacó el joven deltano la mañana del lunes 26 de octubre del 2020.

Algunos deltanos se han mostrado respetuosos ante las palabras del líder de la iglesia católica, sin embargo, un número indeterminado rechaza tal apoyo.

“Lastimosamente a las personas que conozco, no las tratan bien”, destacó Henry, al ser abordado a través de una consulta.

“La gente homosexual tiene derecho a estar en una familia. Son hijos de Dios y tienen derecho a una familia. Nadie debería ser expulsado o sentirse miserable por ello», dijo el Papa Francisco,  a través de una entrevista para un documental que se estrenó el miércoles  en el Festival de Cine de Roma.

Jesús y Gabriel son dos jóvenes de la diversidad sexual que ahora hacen pareja en la vecina isla, donde aseguran que la discriminación es superior a la que se vive en Venezuela. Han estado ocultando su relación sentimental desde que arribaron a ese país, en marzo pasado, cuando inició la pandemia.

Jesús, un joven de 27 años de edad, es de Puerto Ordaz. Ha conocido a Gabriel, un deltano, a través de Facebook. Pronto hubo química entre ambos y decidieron emprender- en principio- una relación a distancia. No se vieron en persona hasta el día en el que tuvieron que embarcarse en una lancha, que los llevó desde Tucupita hasta algún lugar clandestino de Trinidad y Tobago.

Cuando comenzó la pandemia, se juraron amor virtualmente, tomando en cuenta el temor de que cada uno de ellos no lograra expresar lo que sentían entre sí, de morir por coronavirus. Pero pronto surgió un viaje exprés a Trinidad y Tobago. Ambos finalmente se vieron en Tucupita para marcharse “juntos a la felicidad”, cuenta Jesús. Y así lo hicieron. Sus amigos y familiares en Venezuela conocen de la condición sexual de los dos, no obstante, ambos no pueden ser libres en una isla donde su unión es rechazada.

Ambos hablan un perfecto inglés. Y esto es lo que los ha llevado a tener relaciones de amistad entre los trinitarios, sin que sepan de su homosexualidad. Jesús y Gabriel están seguros de que algún día puedan dar a conocer su relación de pareja sentimental, mientras tanto, seguirán queriéndose en cuatro paredes, al final del día cuando acaba cada jornada laboral, cuando dicen pueden ser como realmente son.

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