Foto: Pastoral Indígena.

Gustavo Delgado / Tanetanae.com

El día  8 de febrero de 2020, se realizó en el auditorio Mons. Felipe González ubicado en la residencia episcopal, un encuentro para organizar  la Escuela de Pastoral Indígena (EPI),  en el Vicariato Apostólico de Tucupita.

El equipo del Consejo Misionero Nacional (CoMiNa) fue el  encargado de preparar y sentar  las bases, estructura y pensum de estudio, que  tendrá la validez académica de un diplomado.  El equipo fue liderado por  Elizbeth Martínez, secretaria  ejecutiva del Departamento de Misiones  Indígenas y Afroamericanas de la Conferencia Episcopal Venezolana, junto con la Hermana Robertina Andrade, perteneciente a la etnia wayuu y a la congregación de las Hermanas Lauritas,  fundadoras de la Escuela de Pastoral Indígena.

El CoMiNa está conformado por  cinco instituciones de la Iglesia Católica dedicadas  a Pastoral misionera  y/o a la Pastoral  Educativa: CONALAI, CONVER, OMP, CONFER y la AVEC ( Asociación Venezolana de Educación Católica), a la que pertenecen varias instituciones de nuestro Estado: el Colegio Sagrada Familia, el Cecal  del Vicariato de Tucupita, además de  Radio Fe y  Alegría.

La  Escuela de Pastoral Indígena  está destinada prioritariamente  a participantes waraos,   junto a los jotaraos  que estén trabajando codo a codo con ellos en las comunidades.  El objetivo es  empoderar a los participantes,  ofreciéndoles herramientas   para  acompañar y cuidar   el   fortalecimiento de los valores culturales ancestrales,  preocupación principal de la misión  católica actual.

Después de socializar el pensum, se dio  un tiempo de trabajo por grupos para analizar los temas en los que podrían colaborar  especialistas presentes en el Estado,  acordar las fechas de dichos encuentros y recoger sugerencias.  Se ejecutará a través de tres fines de semana durante  este año, de  jueves a domingo. El primer encuentro o módulo se realizará  del 19 al 22 de marzo.

Se finalizó el encuentro nombrando una comisión local para  organizar la logística de forma que sea coherente con las costumbres  propias de la cultura warao y con la factibilidad  de nuestra realidad deltana. Una  rápida evaluación,  la  acción de gracias, acompañada con la musicalidad  de un  cuatro,   y  un almuerzo fraterno, cerró con broche de  oro el  encuentro.

Loading...
Compartir