La Milicia supervisa la estación de servicio de Volcán

A la Milicia le tocó un papel crucial en los tiempos que corren: custodiar, supervisar y controlar el funcionamiento de la estación de servicio de Volcán.

El mayor de los surtidores con rumbo a los Caños, tuvo por fin quien le pusiera orden y concierto.

Cabe señalar que hasta los protestaron, cuando las colas se redujeron y nadie se ve obligado a esperar hasta tres días para cargar. Eso dice mucho de las razones de la protesta.

Nuevamente les corresponde desempeñar un rol protagónico, hacer frente a la tarea más difícil al mando de esos dispensadores: controlar el flujo de combustible en el marco de un proceso de consulta popular.

La oposición necesita mucho carburante para desplazarse y activar a la población en los manglares deltanos, gasolina que está bajo supervisión de la Milicia.

Sin ese factor “amarrao”, cualquier intento por movilizar a los “voluntariosos” será en vano. Y estamos hablando de miles de litros, que una gira perfectamente se puede llevar 10.000.

El gobierno no la tiene tan difícil. Existen muchos subterfugios para obtener sin mayor problema el combustible, y los va a emplear. Lleva ventaja.

Las 3.500 manifestaciones de voluntad que pretende conquistar la oposición en los municipios Antonio Díaz y Pedernales están en pico de zamuro, no hay viento ni velas que las muevan.

Dirá el gobierno, nunca en mejor hora pusimos la Milicia allí, aunque muchos andan enfurecidos por lo que han dejado de percibir.

Y ni tanto, ahora la llevan en carro desde el centro, que para pilas un venezolano, y más un deltano en medio de la pelazón.

 

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