Una parte de "ka ubanoko / Luis Miguel Modino, Religión Digital.

Varias personas que viven en una comunidad de migrantes formada por indígenas y no indígenas, en el barrio Yoquis Clube, ubicado en la ciudad de Boa Vista, capital de Roraima en Brasil, han informado a medios venezolanos y brasileños que están bajo amenaza de desalojo por parte del gobierno de Bolsonaro.

El ejército brasileño habría arribado al lugar el pasado 17 de septiembre para anunciar el desalojo de los espacios, porque son bienes inmuebles de propiedad pública, que no pueden apropiados.

De acuerdo con Fiorela Ramos, médico indígena warao que perteneció al grupo de personas que asegura haber fundado y organizado la comunidad de nombre “ka ubanoko”, existen varios puntos que no se mencionan a través de los medios de comunicación.

Su historia como migrante 

Cuando Ramos y un grupo de 150 aborígenes migraron a Brasil en enero de 2019 y no pudieron tener acceso a un abrigo, tuvieron que vivir en la calle por 17 días.

Cuando se enteraron del barrio Yoquis Clube, se dirigieron hasta allí y se instalaron. En ese lugar vivían tres familias criollas que estaban totalmente desasistidas, con muchas carencias. El espacio estaba totalmente abandonado, por lo que, según Ramos, ocurrían varios actos ilegales.

Fiorela Ramos y el resto de migrantes indígenas se organizaron por caciques. Ella resultó electa como cacique general y acudieron a varias instituciones con propuestas para múltiples proyectos, entre ellos, la reubicación o el permiso legal para permanecer en el lugar “por algunos años”.

La solicitud de aprobación legal del espacio fue negada desde un principio, todas las instancias públicas competentes les informaron, que por pertenecer a áreas públicas no podían cederles el lugar, incluso hasta el Ministerio Público les rechazó la propuesta, insistiéndoles que era imposible esta acción. No obstante, fueron aprobados múltiples proyectos sociales y económicos que beneficiaron a gran parte de esa población de migrantes.

No hay mil indígenas

Fiorela Ramos también indicó que actualmente no hay mil indígenas en la comunidad, sino solo 450. Allí habitan mayoritariamente criollos, que también son beneficiados con los proyectos que realizan diferentes organizaciones en pro de los aborígenes.

No hay atropellos

Aseguró que en el país vecino cualquier grupo nativo es respetado. “Se han visto los resultados de las propuestas que hicimos, recibimos atención en materia alimentaria e higiene, hemos recibido mucho apoyo”, dijo.

La propuesta del gobierno brasileño es reubicar a los migrantes indígenas a un abrigo donde solamente habitarán nativos, con atención en el área de alimentación, salud, seguridad, entre otros. Y a los criollos a refugios donde solo habrá personas no indígenas, garantizándoles empleo.

La fecha de desalojo es el 28 de octubre, pero algunos habitantes de ka ubanoko se resisten a esta acción por parte del gobierno.

La señora Ramos dijo que, después de que la propuesta de legalización fue rechazada, diligenció para que los reubicara a otro lugar, esto fue cuando cumplía funciones de cacique general. “Mi propuesta siempre fue que nos reubicaran a otra parte donde se hicieran proyectos para nuestra superación”, concluyó.

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