Una parada en Tucupita / Tanetanae.com.

La sociedad civil parece obviar  el valor de la solidaridad.  Las coyunturas que viven diariamente los deltanos así lo han vislumbrado, sospechan varias víctimas de tales carencias. El  cuestionado servicio que ofrece el transporte en la capital deltana recrudece con el transcurrir de los días. Los usuarios consultados solo dicen “es pésimo”, refiriéndose a la prestancia.

Esta traba recrudece más para los usuarios que viven en las lejanías del centro de Tucupita.

Una señora de 39 años de edad que vive en Guasina, reveló que  se ha sentido incómoda cuando toma un autobús que no necesariamente es de su ruta, pero debe hacerlo así porque no hay más autos. En su intento por llegar a casa, debe abordar un bus ajeno a su sector, y es cuando es cuestionada por otros usuarios.

Ella vive en Guasina, pero se ha visto en la obligación de tomar el autobús que va hacia Palo Blanco, aun en medio de cuestionamientos. La usuaria está consciente, pero no puede evitarlo, porque también quiere llegar a casa.  No ocurriera si la prestancia fuere óptima.

“Ellos (habitantes de Palo Blanco) dicen que por cada persona que se monten de otras partes,  que no somos de Palo Blanco, le quitamos el puesto a ellos, y yo los entiendo, tienen razón, pero me ha tocado hacerlo porque no me queda de otra, tengo que calarme eso”, manifestó la deltana la mañana del martes 9 de julio.

Al caer la tarde, Tucupita abarrota las paradas de autobuses. Todos quieren llegar a casa, pero hay pocos autobuses, es cuando la carencia de valores también se manifiesta.

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