La Sra. Niurka sueña con el Pájaro Azul todos los dias

La Sra. Niurka Ramírez vio desaparecer al Pájaro Azul y perdió a su papá con poco tiempo de diferencia, pero lo que nunca pierde es la esperanza, sus tres hijos son escudo, refugio y abrigo, y reflejo radiante de un marido al que añora todos los días.

La casita en Raúl Leoni I continúa igual que la última vez que el Pájaro Azul la vio, tibia y de color azul celeste, en espera de un hombre cuya falta se ha hecho gigante a medida que transcurre el tiempo.

Hace tres meses tuvo su último contacto con los organismos de investigación, sin que le reportaran ninguna información fiable, “me acerque al CICPC y la respuesta fue la misma de siempre: estamos investigando”.

Ante el retraso de la Gobernación del estado y del Seguro Social en adjudicarle alguno de los sueldos de su marido, optó por irse dos meses a las minas, “no sé qué hacer, los vecinos han sido muy caritativos sin embargo me da pena pedirles, me fui a trabajar con unos hermanos y he ido estirando lo que gané, mis dos hijos varones son adolescentes y exigen mucho, la bebe, por no conocer quizá, es más comprensiva y muchos en el barrio la quieren como si fuera una hija, estoy en manos de Dios y de la bondad de quienes me rodean”.

Niurka dice que la ha pasado muy mal, “ojala a nadie más le suceda algo parecido, no hay nada peor que esto, la vida me cambió rotundamente de un día para otro, con Víctor (El Pájaro Azul) vivíamos bien, era un hombre muy hogareño y trabajador, yo se que va a aparecer, no es justo lo que estamos viviendo”.

A Víctor Carvajal se lo tragó literalmente la tierra, Niurka y los tres hijos del matrimonio han atravesado por los peores ocho meses de sus vidas, esperando que algún día aparezca la luz al final del túnel y el Pájaro retorne a su nido, mientras “a Dios rogando y con el mazo dando” esperan mover la fibra sensible de la gobernadora Dra. Lizeta Hernández y que le traspasen el sueldo estadal del hombre de la casa, después de la osadía porque han atravesado es poco pedir, lástima que nos llenamos la boca hablando de revolución y no movemos un dedo para otorgar algo que ayudaría muchísimo a una familia. Algo que no es nuestro de paso.

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