Calle Pativilca de Tucupita| archivo web.

La confianza entre los deltanos y los cuerpos oficiales, era lo que hacía más efectiva la seguridad en la otrora Tucupita, así lo afirma Rodrigo Flores, al ser consultado a propósito de lo que fue en algún momento la capital de Delta Amacuro.

Flores, quien reside en el centro de la localidad, relató que esta confianza que había entre los organismos de seguridad y la sociedad civil, hacía que las personas pudieran salir de sus casas, sin que ningún atacante cometiera delito alguno.

“Antes uno podía dejar la puerta de su casa abierta y no pasaba nada, pero ahora no se puede hacer eso”, señaló el consultado.

Según el  vecino,  la seguridad existente en la Tucupita del ayer permitía que las familias salieran a pasear por la plaza, el paseo y aguardar allí hasta la hora que consideraran necesario.

“Tu ibas a una plaza y era segura, ibas a un parque o a una cancha hacer deporte a cualquier hora y no pasaba nada, ahora no puedes hacer eso, porque si lo haces te tienes que ir temprano”, advirtió.

Tanto era la seguridad, que los padres otorgaban permiso a los jóvenes para que asistieran a las fiestas. Al término del compartir, estos podían ir caminando hasta su casa, y nada les pasaba, rememoró la misma persona.

“Ahora uno no puede ir a un compartir caminando, porque vas con el miedo de que de roben, malogren o maten”, acotó el deltano.

Rodrigo Flores destacó además la rapidez de abordaje por parte de los cuerpos de seguridad, ante un llamado de emergencia.

“En la actualidad hay más militares y milicianos en la calles de Tucupita, pero igual la delincuencia sigue haciendo de las suyas y nadie hace nada”, remató Rodrigo Flores.

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