La Venezuela posible

Luis Eduardo Martínez Hidalgo

Converso largo el pasado fin de semana con tres de los más importantes empresarios de Venezuela. A pesar de las restricciones por la pandemia, buenos amigos que somos, compartimos presencialmente varias horas en las cuales entre varios temas –la familia, la salud primero- abordamos el mañana de la Venezuela posible.

Los tres lideran conglomerados que incluyen Bancos, Seguros, Universidades, medios de comunicación, constructoras, hoteles, negocios inmobiliarios, dando empleo a miles y si bien son de generaciones diferentes parecen cortados con el mismo patrón: provienen de hogares humildes, nacidos en la provincia, hechos a esfuerzo propio, bien formados, sencillos, con una gran sensibilidad social. A pesar que pudieran vivir en el extranjero –y de hecho tienen casas y negocios fuera y aviones propios disponibles para cuando quieran viajar- se mantienen aquí decididos a salvaguardar la obra de sus vidas amenazada por la multiplicidad de las crisis que nos azotan y convencidos que en los próximos meses viene una vertiginosa recuperación en la cual el sector privado será protagonista fundamental.

Los tres como yo, coinciden en el infinito potencial de Venezuela que no solo es por las riquezas naturales sino por el talento y la capacidad de los nuestros, que solo espera por estabilidad política, cambios en la legislación y en las practicas gubernamentales para generar las condiciones y confianza necesaria para captar y multiplicar la inversión de extranjeros y connacionales así como un sólido compromiso de los distintos sectores productivos y del trabajo para en una suerte de pacto, por un mejor mañana, empeñarnos en sacar al país adelante.

Capítulo especial en lo que debe hacerse es lograr en el corto plazo el levantamiento de las sanciones contra Venezuela, porque no puede haber dudas que son contra Venezuela y perjudican grandemente a millones de venezolanos y el facilitar las condiciones para que regresen los muchos que se han marchado.

La Venezuela posible coinciden mis amigos tiene que ser de inclusión y prosperidad generalizada, alcanzable esta última con trabajo y estudios, en palabras de mi abuela “partiéndose el lomo trabajando y quemándose las pestañas estudiando” porque lo que si es cierto es que no podemos esperar una recuperación milagrosa que caiga del cielo y si no que lo digan los alemanes o japoneses cuyos “milagros” después de la devastación de la segunda guerra mundial fueron el resultado de varios años de sacrificio y esfuerzo colectivo.

2020 ya se ha dicho hasta el cansancio ha sido un año terrible para el mundo, de los peores en la historia reciente. A pesar de que el COVID-19 continúa amenazante, el 2021 puede ser muy distinto, especialmente en Venezuela, si remamos juntos. Que no haya proyectos personales sino proyectos-país, que las mezquindades, ambiciones desmedidas, confrontaciones estériles queden atrás y que nos dispongamos de la mano a reconstruir esta nuestra nación, son de nuestros más caros deseos.

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