A los 92 años, en su entrañable Tucupita, en la comunidad de San Juan, rodeado de familiares, falleció el último de los guasineros, Martin Antonio Rangel Giovanetti.

La diputada a la AN en representación del estado Delta Amacuro, Larissa González, se impuso tiempo atrás la meritoria tarea de rescatarlo de un olvido apacible, “agradecía mucho que lo buscara y llevara a las actividades del partido, fue un adeco de razón, corazón y pasión hasta el último suspiro”.

La propia Larisa, twitteo temprano:

Con profundo pesar recibimos la noticia de la partida de nuestro querido compañero Martin Antonio Rangel, quien fuere referente de la lucha contra la tiranía perezjimenista, en @ADemocratica Delta Amacuro aprendimos de él, siempre dispuesto y lúcido hasta el final de sus días

 Fue Martin Antonio Rangel el último guasinero con vida, a sus 92 años tenía vivas sus memorias de la lucha contra la dictadura y la llegada de la democracia. Gobernador del Territorio Delta Amacuro y Diputado al Congreso de la Republica. Luchador hasta su último aliento

La parlamentaria expresó vía telefónica “Nos acompañó visiblemente emocionado a la última validación del partido, a mi programa “Larissa te escucha”, a uno que otro pleno de la organización, a diversas actividades de carácter público. Estaba totalmente lucido, era una fuente exquisita de conocimientos y siempre estaba dispuesto a ofrecernos orientaciones, con él murió la última semilla viva de nuestra democracia”.

Martin Antonio, fue además un notable escritor, cuyos cuentos destacan por su colorido, sensibilidad y belleza, “son lienzos que retratan con candidez los diversos matices de nuestra naturaleza”, indicó González.

Reflexivo y paciente, abierto a cualquier tipo de consulta, recibió en su hogar a quienes, tanto en calidad de comunicadores como de visitantes, deseaban escuchar de viva voz y con lujo de detalles los relatos de su paso por el campo de concentración de Guasina y los entresijos de la naciente democracia.

En una de sus últimas visitas, la diputada le llevó una silla de ruedas y compartió largo rato disfrutando de su educada prosa, la narrativa copiosa y llana, y el caudal de tesoros que atesoraba en su mente. “Fue una experiencia significativa sintiendo al tomar sus manos, que palpaba en carne viva la historia de la Venezuela libre, exenta de yugos y tiranías”, manifestó para luego concluir, “experiencia que Rangel jamás pensaría volver a atravesar y que por desgracia, ya sin fuerzas para enfrentarla se vio obligado a padecer los últimos años”.

 

“Vuela alto Martin, siempre recordaremos tus enseñanzas. Agradecidos con Dios y la vida por la oportunidad de conocerte y tenerte entre nuestros afectos”.

 

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