En tiempos de incertidumbre y dificultades como nunca antes las vivió la nación, ni siquiera en las horas bajas de la dictadura gomecista, sometidos a la voluntad de un régimen oprobioso y genocida, como lo demuestra el reciente informe de la ONU sobre la violación de los Derechos Humanos en Venezuela, volver la vista atrás y observar la égida del líder que fraguó decididamente los fundamentos de nuestra democracia, es más que obligación, necesidad.   

“Esta situación intolerable es no sólo para señalarla, sino para combatirla… somos actores en la vida pública del país y obligados, por deber inevadible a que un partido cuya experiencia ha costado tanta lágrima, sudor y sangre de tantos no naufrague y destruya la fe de centenas de millares de venezolanos”.

Carta política de Rómulo Betancourt a sus compañeros de partido. Caracas,  25 de octubre de 1967

En medio de borrascas y temporales, con un gobierno empeñado en sembrar cizaña y divisiones, valiéndose de los pocos recursos disponibles en un estado extenuado para la compra de voluntades y el impulso de traiciones, anteponiendo colectivos armados y diputados tránsfugas a los inmensos deseos de una nación de recobrar su libertad, regresar a Betancourt es una exigencia.

“Quienes tienen ética dudosa, o francamente en quiebra, acentúan la nota del radicalismo verbal. Enarbolan extremistas banderas para cubrir la averiada mercancía de su nada limpia conducta práctica. De aquí que ese grupo vocee y proclame su socialismo; anuncie profunda revolución de las estructuras (…)”. Carta de Rómulo Betancourt sobre división de AD, 1968. Selección de escritos políticos, 1929-1981, p. 396

El “padre de la democracia venezolana”, como se le bautizó, fue un hombre valiente que derrotó en todos los frentes: ideológico, político y militar, al régimen castrista empeñado en apoderarse de nuestro petróleo. Mientras gran parte de América Latina caía rendida a sus pies, Betancourt desconfiaba profundamente de un hombre barbado que no quería celebrar elecciones. Por desgracia, a 20 años de su muerte, un exmilitar barinense obcecado por la verborrea inagotable de Castro y su permanencia en el poder, se lo entregó sin necesidad de disparar un solo tiro.

“El interés por mi país lo antepongo, resueltamente al de otra nación”. El País. 11 enero 1944

A 39 años de la desaparición física de Rómulo Betancourt, fundador de nuestro glorioso partido, los acciondemocratistas seguimos fieles a sus ideales democráticos, haciéndole frente a esta nueva tiranía por una Venezuela libre y de los venezolanos.

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