Las razones del por qué ahora llaman a Tucupita, Dubai

La inflación sigue afectando el bolsillo de las personas en Tucupita, quienes a pesar de tener un sueldo y un ingreso monetario extra en dólares- adaptados así por el mismo contexto de crisis-  no logran adquirir los productos necesarios para subsistir. En medio de esta realidad, se ha posicionado la frase, “para medio comer”; pronunciada por los más pobres.

Entendiendo que Venezuela atraviesa por una difícil situación y todos se ven afectados, los empresarios se sostienen gracias a la dolarización. Ellos son los que mejor están en un país  donde no se avizoran buenas noticias para los más pobres.

En el país, la inflación ahora es en dólares. Un rollo de naylon para red de pesca valía 6 dólares, pero después de un mes, arribó a los 8 dólares. Los usuarios cuestionan este tipo de  anormalidad porque de por sí han aceptado involuntariamente pagar en bolívares aunque dolarizado, solo que ahora todo incrementa en divisa extranjera.

A Tucupita la llaman Dubai, uno de los países petroleros más ricos del mundo, donde todo cuesta caro, en dólares. De acuerdo con un seguimiento de precios, los costes ya dolarizados, suben ahora en dólares.

Una nevera que tenía un importe de 150 dólares en enero, al cierre de marzo tenía un valor de 220 dólares. A través de las redes sociales siguen cuestionando duramente lo que los usuarios siguen tildando de “abuso”. La pregunta que se hacen los vulnerados y que se riega como pólvora por las plataformas como, WhatsApp, Telegram y Facebook es, ¿si ya vendes un producto en dólares, por qué lo subes en dólares, no se supone que lo vendes en dólares para que no pierda su valor en bolívares?

Los cuestionamientos han apuntado además a la cultura del venezolano, al que han señalado de dañar a sus propios connacionales con el fin de acelerar los ingresos en sus cuentas. Los empresarios no han ofrecido alguna explicación pública al respecto. No obstante, previo a la dolarización en Venezuela, la mayoría de ellos sostenían que era necesario migrar a esta iniciativa monetaria para evitar pérdidas en bolívares. Llegado este fenómeno, ahora la inflación es en dólares, según denuncian y explican a la vez los ciudadanos en las calles a los que se les abordó para tratar este tema.

Sin embargo, Venezuela sigue siendo uno de los países con una economía más inestable y “volátiles” del mundo, como lo han catalogado economistas opositores como Asdrúbal Oliveros y José Guerra. La imposibilidad de vender petróleo, la principal fuente de ingreso del país, un aparato agropecuario laborando a medias y el conflicto político interno, han amalgamado todo tipo de fenómenos económicos jamás- o poco- vistos en el mundo.

Mientras tanto, a Tucupita la llaman ahora la Dubai de Venezuela, donde, según los usuarios, los empresarios y cada vendedor especula ahora en dólares.

“Un teléfono inteligente que cuesta 100 dólares en otros países, aquí lo venden a 260 dólares una vaina loca”, dijo un joven que revisaba una tienda de equipos electrónicos.

En este contexto desolador para los más pobres, ellos tienen sus propias realidades.

La mayoría de los deltanos opta por vender equipos eléctricos u otros enseres para intentar comprar algunos artículos, no obstante, la inflación que ahora es en dólares,  apenas les permiten acceder a la compra de uno o dos productos.

Un ciudadano que vive por la carretera nacional de Tucupita, manifestó que su alimentación ha empeorado en los últimos días, porque la inflación le complica conseguir la comida necesaria.

La familia del señor es de ocho integrantes y, a pesar de que él y sus hijos trabajan, lo que perciben les alcanza para “medio comer”.

“Hay momentos que comemos tres veces, pero del resto son dos comidas, el desayuno y el almuerzo”, lamentó.

Un adulto mayor también aseveró que, su alimentación, al igual que las otras personas que viven en su comunidad, ha empeorado en los últimos días. La gente sale a hacer o vender “cualquier cosa” para comprar los alimentos.

Expresó además que, “como uno es adulto, uno agarra y come cualquier cosa y nos aguantamos, pero los niños no”.

Un ciudadano por su parte aseguró que su alimentación se ha visto afectada en los últimos días, sin embargo, aclaró que con lo poco que siembra ha logrado “solventar” la situación.

“Igual esperamos las ventas del Clap y como tenemos nuestro trabajo en el campo, con eso estamos sobreviviendo”.

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