Un cierre de calle por falta de gas en Tucupita / archivo de Tanetanae.com.

Por Gustavo Delgado

“Que me disculpe  Chávez,  pero en la cuarta república  el gas llegaba a mi casa…” así me comentó un vecino de unos 70 años.  Yo tengo 50 años y  también doy fe de ello. Entonces, cuando yo todavía creía en el  chavismo como  un modelo de gobierno al servicio de los sectores populares, me dolió la contundencia de esa verdad. Y ahora en el gobierno de Maduro la situación de los servicios es todavía peor que en tiempos del fallecido presidente. ¿Quién puede decir lo contrario?

Y no pueden decir que es por el bloqueo económico,  que apenas se activó a principios del 2019.  Hace cerca de diez años que se hicieron trabajos para abrir nuevas plantas de llenado del gas. ¿Qué pasó con todo ese recurso?  EL SERVICIO LEJOS DE MEJORAR AHORA ESTÁ PEOR.

Ya nos hemos acostumbrado,  tanto usuarios como los transportistas, a que para surtirnos del servicio hay que trancar las calles. Ya no es novedad  la queja por la ausencia del servicio. Sólo vamos turnando el lamento,  de  comunidad en comunidad, de sector en sector.

Actualmente para conseguir una bombona de gas hay que tener   trato personal con algunos de los trabajadores del servicio, pagarles una alta suma en efectivo o trancar las calles. Es decir, como los servicios no funcionan,  todo se corrompe para que pueda “funcionar”. Hasta hace unos meses todavía los comités del CLAP organizaban jornadas por los sectores. Y estaba funcionando. ¿Qué pasó? En vez de mejorar el servicio, se empeora. ¿Cuál es la estrategia chavista-madurista: TODO LO QUE FUNCIONE  DAÑARLO?

¿Dónde quedó la supuesta preocupación por  la situación  “del pueblo”?  Si antes  se hablaba de la  brecha entre ricos y pobres,  ahora lo que hay es  abismos planetarios de separación.  Nos  tratan como si fuéramos  ciudadanos de tercera o cuarta categoría, que NO TENEMOS DERECHO A TENER UN SERVICIO QUE MEDIANAMENTE FUNCIONE, SINO QUE DEBEMOS  MENDIGARLO.

Los servicios públicos son un buen termómetro para medir  tanto la eficiencia como el nivel de desarrollo de las naciones. Así lo vemos en países latinoamericanos vecinos como Colombia, Brasil, Argentina o  México.  Para no hablar de Estados Unidos o Europa, “imperios del norte”,   donde los servicios públicos son de primera calidad.

Entonces, siguiendo  el termómetro de  nuestros servicios públicos, ¿Qué podemos concluir? ¿Qué nivel de eficiencia o desarrollo demuestra la gestión chavista-madurista? ¿De qué debemos hablar: de servicios que dependen de los organismos  “competentes”, o  que dependen de los organismos IN-COMPETENTES?

Menos  populismo y  más eficiencia. ¿Sus discursos? son las mismas  canciones que  sabemos de memoria, al menos desde hace 10 años.  Demuestren capacidad, gestión  y servicio real a la colectividad, si es que pueden. Y si no pueden, tengan  un poquito de amor propio y renuncien por  in-capacidad.

Como dice un refrán brasileño: Menos bla,bla,bla  y más trabajar.

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