Foto de archivo web.

Durante el más reciente fin de semana, varios deltanos exitosos a nivel nacional e internacional, se reunieron en Caracas en el marco del evento “Janoko-Primer Encuentro de la Deltanidad”.

El reconocido periodista Apolinar Martínez fue una de las figuras que engalanó el evento, y pronunció un sentido discurso cargado de emotividad. Luego de escuchar la grabación una y otra vez, el redactor ha decidió transcribirlo porque es imposible sintetizar en un artículo de prensa lo dicho por Martínez, no hay forma de proyectar sus palabras sin antes haber leído en su complejidad y profundidad desde el acto mismo de un discurso entero. Una lección de historia pura narrada en primera persona donde su voz y la emotividad superan las letras. Seguro es mejor oírlo.

A continuación el discurso.

Deltanas, deltanos, amigos, y amigas. La verdad es que me siento emocionado, me siento tan el Delta Que mi mujer me dijo anda con cuidado, porque el corazón está muy débil y puede estallar.

Lo sabrán Armando Salazar y Arcadio Brito lo que quiero decir con esto. Al salir del Delta hace muchísimos años siempre me hice una pregunta, ¿qué es lo que ésta tierra tiene?, ¿qué es lo que este rio tiene que nos amarra, que nos impide incluso pensar si no tenemos a nuestro lado el Delta mismo?. Incluso, quienes hemos tenido la oportunidad de ir por el mundo en la medida que nos hemos alejado, pareciera que estamos más cerca.

Pudría cubrir de anécdotas personales esta conversación, estas reflexiones que estoy haciendo en voz alta, pero sería demasiado vanidoso.

Empezaré por decir que he descubierto con el correr de los años, con los estudios, los contactos con las figuras deltanas  ilustres, que todo el misterio, toda la sabiduría, toda la magia, estaba en ese rio excepcional.

Como diría el propio Cristóbal Colón al tener roce con el Orinoco, llegó a decir que estamos en una tierra de gracia. Lo que la Santa Escritura dice que el paraíso terrenal lo conforman cuatro ríos el Granjes, el Éufrates, el Nilo y desde luego tenía que ser este (Orinoco), porque nunca había visto, tanta agua dulce al lado del agua salada. Necesariamente estaríamos en la puerta del paraíso terrenal.

Entonces, Cristóbal Colón que era medio poeta y medio romántico por ser navegante, ya él tuvo contacto con los primeros habitantes de nuestro Delta. Por cierto Walter Raleigh es el primero en escribirlo para contradicción con nuestro respetado y admirado Padre Julio Lavandero, el hombre que más ha estudiado los problemas de la etnia warao, en contradicción con él, porque él decía que los warao no tenían un lenguaje escrito, y él ponía el warao con “G” y no la “W” como ya lo escribió Walter Raleigh en mil quinientos y tanto.

Entonces este rio, ha sido una cosa asombrosa. De sus caños que se abren como manos han surgido de cada una de las latitudes personajes excepcionales. Hay que decirlo, y se lo digo a los jóvenes, aquí me encuentro con muchas caras que no conocía, muchos de ellos me emociona porque han sido mis compañeros, mis amigos de toda la vida, pero estos jóvenes valores, mucho de ellos no los conozco y a ellos me refiero para decirles, que incluso desde el punto de vista histórico, nosotros, a lo mejor por alejado, a lo mejor por distante, a lo mejor porque la geografía nos colocó casi al borde del Atlántico a veces somos pocos conocidos.

Pero históricamente, el Orinoco tiene una importancia trascedente en la independencia de Venezuela, fíjense ustedes que ya Simón Bolívar en una carta escrita el Coronel Leonardo Palacios le señala, “y ahora por la boca de Maracareo entrará al Orinoco la escuadra del Almirante Luis Brión, y nosotros nos apoderaremos de Guayana y de allí comenzaremos la independencia de Venezuela”.

Pero no solo es una enunciación, por allí entraron las fuerzas de Brión, y antes lo hizo una avanzada de margariteños, porque margariteños y deltanos están concatenados y nadie sabe dónde termina uno y empieza otro.

Y Fernando Díaz, un Capitán, fue el primero en avanzar, y fue muerto cuando entraba por Macareo por las fuerzas españolas, y eso hizo que su hermano Antonio Díaz se levantara enfurecido, y librara una de las batallas   que libró al Orinoco y lo abrió para la entrada de las huestes  de Luis Brión en la batalla de Pagayos.

Pagayos situada en frente de Curiapo, esa batalla asombrosa que libró Antonio Díaz, un militar margariteño, pero que para nosotros ha sido eternamente deltano, hasta el punto que tenemos un municipio que así se llama Antonio Díaz, capital Curiapo. Pues bien, Antonio Díaz dirigió esta batalla que asustó tanto a los españoles que terminaron retirándose.

Y el Libertador mismo, en nuestra tierra, no en el Orinoco pero sí en el caño de Casacoima tuvo uno de esos delirios asombrosos, cuando acorralado por las fuerzas realistas empezó a delirar, tanto que José Palacios que era su ayudante personal, y lo fue durante toda su vida; cargaba un cuchillo en la boca y el Libertador le pregunto, ¿por qué cargas ese cuchillo?, a lo que respondió, porque pensaba clavársela a Ud,. mismo para impedir que cayera en manos de los realistas.

Pues bien, al pasar Casacoima, y en nuestro propio territorio empezó Bolívar a delirar y a soñar, y dijo “ahora iremos y liberaremos a toda Venezuela, y luego iremos a la Nueva Granada, y libraremos el Alto Perú y lograremos la independencia de América”, y dijo uno de sus oficiales, “ahora sí que nos perdimos, porque hasta el propio libertador está delirando y se ha vuelto loco”. No estaba loco, el grande hombre estaba soñando con lo que definitivamente había de ser.

Y este es la magia de este rio, y es la fuerza de este rio lo que nos ha dado tantos valores, valores asombrosos, nosotros por ejemplo; yo rememoro algunos nombres, y perdonen muchos nombres ilustres no lo menciono, pero por ejemplo de San José Amacuro, tan perdido, mucha gente ignora que forma parte de nuestro estado, de San José de Amacuro nació Francisco Aniceto Lugo, un periodista excepcional, un poeta, un escritor, un hombre que tuvo conexiones con universidades, y con academias científicas, y fue miembro de la academia de ciencias de muchos países.

Y un poquito más allá, de Jeina, por supuesto de las aguas, nació el Almirante Elías Daniels, por cierto pensé que el Almirante Elías venía a este acto.

Y de “El Toro”, esa pequeña población tan pequeñita. Y me acordé ahorita porque tenemos aquí, entre las muestras pictóricas que tenemos está la de Frank Acosta que es de “El Toro”,  y yo le decía que en El Toro, que es una población de cincuenta personas de allí nacieron nada menos que Alexis Adams, Frank Adams, Félix Adams rector universitario y creador del movimiento de alfabetización de toda América, su hermano Lutecio, nació Carlitos González, un periodista de excepción, cuyo lado tuve el privilegio de ser el fundador del diario Meridiano, el diario que es no solamente el primer diario deportivo de Venezuela, sino el diario de mayor circulación en Venezuela, un periódico que fue una verdadera revolución en el lenguaje periodístico. Tuve el privilegio de estar con Carlitos en la fundación de ese diario, del cual sería posteriormente su director.

Pero siguiendo un poco más abajo, en los caños de Macareo nació nada menos que Alirio Palacios, una de las figuras excepcionales de la pintura universal, Alirio formado en Japón y con el conocimiento secular de esa cultura, pero que siempre decía que necesitaba volver para bañarse en el caño Macareo de donde venía,  y donde traía su fuerza, porque como Anteo, el gigante a quien Hércules debió matar en el aire porque era de la tierra  y se reforzaba cada vez que la tocaba, así Alirio cada vez que venía al Orinoco, cada vez que se bañaba en el rio Macareo adquiría más fuerza.

Y José Balza, un escritor excepcional que nosotros aspiramos que un día sea el premio Nobel de literatura, el primero de Venezuela y también representante de nuestro Delta por unas obras fantásticas que ha hecho de José un reconocido hombre de letra del mundo.

Y Pedro Barreto nacido en Santa Catalina, y luego de sus estudios en Italia, en Francia, en China, y Gladys Meneses, la gran grabadista nacional y esposa de Pedro Barreto, y tantas figuras excepcionales de nuestro Delta, y por qué no hablar de estos valores actuales que tienen tantos talentos. Y quiero decirle a estos jóvenes, estos hombres que salieron de nuestro pueblo y que lo hicieron en condiciones muy duras, porque nosotros éramos al mismo tiempo hijos del Delta, pero también éramos prisioneros de él.

Nosotros… y yo que tenía trece años cuando salí del Delta descubrí como los habitantes de Macondo que éramos un isla, que no podíamos salir, porque el Orinoco nos rodeaba por todas partes, no existía entonces carreteras que nos comunicara con el mundo, con la tierra firma, y teníamos que esperar que saliera la chalana a las cuatro de la mañana para que nos pusiera en contacto con Boca de Uracoa o Barrancas para poder emigrar hacia latitudes. Y digo que era muy valioso la fuerza de estos jóvenes, porque no teníamos en ese momento, elementos culturales.

Yo fui fundador, fundador del Liceo “Néstor Luis Pérez”, imagínense ustedes, y este llegaba hasta segundo año del bachillerato, y nosotros vivíamos en condiciones más duras, en condiciones más difíciles, ahora tenemos universidades, centros tecnológicos, academias, y los aparatos, el internet, y tantas cosas que ponen al hombre en contacto con el mundo, estamos en capacidad de convertir al Delta en algo maravilloso  con estos valores que tiene.

Y quiero terminar, para no hacer tan larga esta perorata inicial con una anécdota, en un medio día nos encontramos en Caracas cuatro deltanos, fíjense ustedes, y lo voy a decir sin modestia o lo voy a decir con una modestia limitaba.

Éramos cuatro deltanos que habíamos ganado premios nacionales, José Balza quien había sido en primer término premio municipal, y posteriormente premio nacional de literatura. Alirio Palacios que había sido premio nacional de pintura y Pedro Barreto premio nacional de cultura, y yo, como decía Haward, el más humilde de mis gloriosos hermanos había sido premio nacional de periodismo deportivo.

Nos encontramos en un restaurant caraqueño, y empezamos a conversar de nuestras andanzas y de cómo queríamos volver al Delta y desde allí hablar, y poder ayudar desde nuestro punto de vista y nuestras posiciones en alguna parte a cerca del desarrollo del Delta.

Y fue cuando Barreto quien tenía una obra que decía “EL Corazón en el Delta”, José tenía “El Fantasma del Orinoco”, o Alirio que decía que estaba sellado con el Delta, y nos decía Alirio que mucha gente le preguntaba por qué en sus obras no reflejaba al Delta, y él dijo “el problema del Delta es que lo llevo en el corazón, el problema del Delta está en la araña mona, y está en las pequeñas cosas, y en el rio, y en las lagunas, y en todo nuestro qué hacer….”

Y nos contó Alirio, una anécdota que nos dejó fascinado, nos dijo que una tarde él había elaborado una exposición para ser presentada en el museo de Bellas Artes, como Alirio nació en el caño Macareo, y presenció, fue testigo y víctima de una de las crecientes más grandes que ocurrido en el Delta. La de 1943 que inundó, que cubrió a todo el bajo Delta y dice Alirio que durante medio siglo levaba las imágenes de la gente huyendo en sus curiaras con sus pocos enseres en busca de tierra firme, preparó una exposición y preparó varios cuadros y llamó a la explosión “inundaciones”.

Esa exposición debía ser inaugurada el día domingo por el Presidente de entonces Rómulo Betancourt, pero esa noche, la noche del sábado cayó sobre Caracas un aguacero torrencial, el museo de Bellas Artes se inundó, la exposición “inundaciones” se inundó y todos los cuadros se volvieron verdaderos desastres.

Mientras Pedro Barreto, José Balza y yo, oíamos como Alirio Palacios contarnos aquello, y recuerdo que después del relato, empezó a llover sobre el restaurant de una manera formidable, se convirtió en un aguacero tan grande que por poco inunda el restaurant donde comíamos, como sería aquello que me voltee hacia José Balza y le dije “José aquí tiene los elementos, tú que eres nuestro escritor para que transcribas en cuento, o en memorias lo que acaba de ocurrirnos.

Porque los hijos del Delta somos eso, agua, somos rio y estamos inundados por esta magia formidable, por eso espero que estas nuevas generaciones nuestras puedan, con ese talento excepcional que el rio nos da, con ese conocimiento adquirido, y con esa experiencia de nuestro pueblo puedan al fin logra lograr lo que ya señaló Cristóbal Colón  y convertir el Delta en una verdadera “Tierra de Gracia”. Muchas gracias.

Para aquellos interesados en obtener copia totalmente gratuita de este discurso en audio, puede comunicarse al 0414-854.81.39

 

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