Lecciones de Sudáfrica para el caso Venezolano, por Jhoncarlos Vásquez

Sudáfrica inicia su proceso de transición política el 15 de agosto de 1989, con la llegada de De Klerk al poder, quien sustituye a Pieter Botha, dando paso al desmantelamiento del denominado «apartheid». En 1990, legaliza las organizaciones opositoras, entre ellas el Congreso Nacional Africano (CNA), y ordena la liberación de su líder más emblemático, Nelson Mandela, quien sale de la cárcel después de 27 años.

Uno de los principales hitos de este proceso fue la firma del acuerdo entre el CNA representado por su líder Nelson Mandela y el presidente De Klerk, el primero se compromete a abandonar la lucha armada y De Klerk libera a los prisioneros políticos y permite el regreso de los exiliados; este acuerdo era impensable años atrás cuando ambos sectores se enfrentaban en las calles de su país, dando una muestra de que con voluntad política y capacidad de conducción, los liderazgos son fundamentales para dirimir los conflictos.

En junio de 1991, el Parlamento vota el fin de la segregación racial y De Klerk anunció la apertura de conversaciones para la transición a una democracia completa en un foro multipartito (CODESA), lo que rompe con el boicot económico de la comunidad internacional.

Finalmente, es De Klerk quien alcanza, en febrero de 1993, un acuerdo con Mandela para la celebración de elecciones en 1994 y la formación de un Gobierno de unidad nacional durante cinco años.

Tras intensas negociaciones, del 26 al 29 de abril de 1994 se celebran los primeros comicios multirraciales, con victoria de Mandela. En 1996 inicia su labor la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, que investiga las violaciones de derechos humanos cometidas entre 1960 y 1993, y el ex presidente Pieter Botha es procesado.

Del caso sudafricano es importante destacar la determinación de Mandela como del Presidente De Klerk, -ambos moderados y fieles defensores de una salida negociada- evitando que los extremos radicales actuaran afectando el proceso de transición; fue tal su compromiso que al asumir Mandela el gobierno, De Klerk participa en su gabinete como garantía del proceso de transición, una muestra fehaciente del fin de la segregación racial por la que Mandela apostaba.

Una de las claves para resolver el caso sudafricano fueron las negociaciones, aunque duraderas, representan una herramienta importante en el quehacer político, satanizadas en la actualidad por quienes apuestan a soluciones inmediatas y de fuerza, dejando de lado importantes mecanismos para la solución de conflictos; el inicio de los diálogos, de hecho, se remonta al presidente Botha, aunque, es con la llegada de De Klerk cuando empiezan a surtir efecto.

El caso sudafricano deja varias lecciones a diferentes actores, como es el caso de los factores políticos, incluyendo la sociedad en su conjunto.

Como dirigentes políticos podemos aprender del caso sudafricano a no dejar que los extremos nos guíen por caminos que a la postre no darán los resultados que la población espera, peor aún, afectaran sensiblemente los procesos de negociación o de transición, tan necesarios en tiempos de polarización; también me llama la atención la capacidad que tuvo el Presidente Mandela para ejercer su liderazgo y encauzar a la población sudafricana a no caer en la violencia, a pesar de que un grueso sector poblacional apostaba por esa vía. También nos queda como lección la importancia de la confianza de la población en sus líderes, esto facilitó las labores de los representantes de ambos sectores en los procesos de negociación.

En cuanto a la población sudafricana es de admirar su capacidad e ímpetu de lucha por las reivindicaciones de sus derechos, es impresionante cómo mantuvieron un ritmo de presión dentro y fuera de Sudáfrica, inclusive luego del arresto de su líder Nelson Mandela; a pesar de que por un momento la situación se salió de control por la violencia, gracias a la valiente posición de Mandela la sociedad sudafricana acató el llamado de sus líderes y dirimieron sus problemas en unas elecciones de carácter democrático.

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