Lex Bejarano: no debemos importar, debemos producir

I

El campo es algo que se lleva en el alma. Quienes provienen de los espacios abiertos, forrados en arboles, montes y pastizales, jamás podrán arrancarlo de su ser.

Es un telón de fondo, que subyace a cuanto hagan en su vida.

Un tercer ojo que los lleva a interpretar el mundo y sus circunstancias, en función de sus vivencias primigenias, cuando el horizonte era amplio, distendido, inabarcable, y el límite lo ponían la luna y el sol, al elevarse el astro rey para iluminarnos y echarse al caer la tarde en su eterno retozo diario, dando a la luna potestad para marcar el tiempo de la cosecha.

Y algo más, muy importante, la gente del campo conoce como nadie el valor de las cosas, el significado del trabajo, el sentido del esfuerzo, la connotación del sudor perlando la frente, la satisfacción de ganarse el mendrugo de pan a pulso viéndolo en forma de espiga de trigo un día tras otro crecer; eso lo aprendieron como marca de fuego sobre la piel, y es por eso misma razón que no comprenden el abandono de los maizales, la renuncia al conuco y la abdicación de la siembra.

Lex Bejarano es uno de ellos. De familia proveniente del “monte” tucupitense, como muchos lo llaman, creció junto a seis hermanos, todos varones, faenando desde el amanecer hasta caer la noche, en cuanto menester se le atravesara. Aprendió con rotundidad que el campo no da tregua y nunca cabe decir que no hay nada que hacer, de hecho, las palabras brega y faena, tienen una connotación claramente campesina al aplicarse sobre todo a los labriegos.

Por eso habla con tanta autoridad, “auctoritas” que ni en el ámbito jurídico, donde tiene una elevada investidura, es tan precisa y certeza, como cuando habla del campo.

II

Transcripción: Deisa Blanco (Aobonona Eku Publicidad)

1.- Ahora que se está volviendo a hablar del campo, de la agricultura, ¿por dónde deberíamos empezar, cuál sería la primera piedra?

LB: La primera piedra que hay que moldear, a la que hay que darle duro es a la inseguridad, combatir la inseguridad para que la gente pueda volver al campo a trabajar, y luego está el tener algo de seguridad jurídica en las tierras y en el trabajo; por último, en consonancia todos los sectores productivos deben unirse, estado y pueblo, para lograr transformar el campo venezolano.

2.- Una vez que se produzcan la seguridad personal y jurídica, ¿cuál sería el siguiente paso, el apoyo al productor?

LB: El apoyo al productor no tanto, los productores estamos trabajando de verdad, fuertemente, hemos recibido apoyo en materia de insumos agrícolas para la siembra de arroz y de gasoil para el sector productivo, lo que se quiere es que haya más interrelación entre el campo y la ciudad, no debemos importar, debemos producir, no debemos traer arroz, maíz debemos, tenemos que producirlo, en la medida que tu produzcas mas, van a bajar los precios, tal cual como ocurre con el petróleo cuando la OPEP quiere que los precios del petróleo bajen, todo el mundo cierra el grifo.

3.- ¿Dónde reside el potencial de estas tierras?

LB: Las tierras del Delta son las mejores para la cría del ganado bufalino; gracias a la CVG que hace mas de 50 años introdujo el búfalo de agua al Delta, se diseminó por toda la región, ya está en sur de Monagas y en toda Venezuela.

Estamos hablando de un sistema productivo todo el año, el cambio climático es una realidad, estas tierras cambiaron, donde estamos acá, en El Zamuro, mi difunto padre y un tío tuvieron una vez 30 hectáreas de plátano todo el año, ahora se anegan de una manera tal, que solo a orillas del rio se mantienen.

Por ahí está el búfalo, que permanece todo el año produciendo carne y leche, allí debe enfocarse el gobierno, en buscar las potencialidades que tenemos con el ganado bufalino para que tengamos algún día la verdadera soberanía alimentaria en el país y luego la seguridad alimentaria con el búfalo de agua en el Delta Amacuro; lo demás son pequeños conucos, como decía mi suegro, conucos para la subsistencia, para que cada quien tenga, en vez de ir a Tucupita a comprar 1 Kg de plátano o ají dulce, un huerto del que sostenerse.

Debemos cambiar la orientación, tenemos que llevar a Tucupita ají dulce, que traigan pollo al campo está bien, porque no producimos pollo, pero, tenemos que llevar todos los rubros agrícolas para Tucupita.

4.- ¿Necesitarían maquinaria, créditos, mayor cantidad de mano de obra?

LB: Mano de obra tenemos, suficiente, ahora con la hiperinflación que afecta la economía y el salario mínimo tan devaluado, la gente volvió al campo; tenemos manos de obra, en otros días, 4/5 años atrás no teníamos mano de obra, pero, en estos momentos tenemos bastante y está calificada, ¿qué es lo que ocurre? que está faltando maquinaria, carecemos de maquinaria agrícola, no hay financiamiento real, directo, en maquinaria agrícola en el sector.

5.- Tucupita concentra prácticamente la mitad de la población del estado, nuestra gente se volcó a la ciudad, ¿cómo hacer para que la gente regrese al campo? ¿Es rentable hacerlo, ofrece beneficios?

LB: En estos momentos no es rentable como para arriesgarse a invertir en grande, pero si para subsistir, la gente de Tucupita, está volviendo al campo, han regresado, es increíble la cantidad de personas que se vienen a buscar yuca, plátano, a buscar algo en el campo, porque con el salario mínimo no lo puedes adquirir en Tucupita.

6.- ¿Es cierto que nuestras tierras poseen el potencial para sembrar cualquier tipo de rubro?

LB: No, no. Yo soy hijo de un campesino, mi difunto padre se llamaba Diego Bejarano, de hecho le decían “el campesino”, el cambio climático es una realidad, mi difunto padre sembró, arroz, caraota. Ahorita hay un proyecto de siembra de arroz, por eso digo, van a sembrar arroz y espero que funcione. Lo que trato de explicar es que en nuestras tierras se perdió el potencial de sembrar caraotas y algunos otros rubros.

7.- ¿Qué le recomendarías a un deltano, que quiera venir al campo a producir?

LB: Primero tiene que tener terreno, comprarlo es difícil, tiene que tener un terreno familiar, tendría que contar con una locación familiar y tratar de desarrollarla con apoyo de la familia, pero, el que va a traer dinero con idea de comprar terrenos, hoy en día es muy difícil, pero eso sí, si volvemos al campo volvemos y no nos quede duda que comida no nos faltará.

“En mi opinión, punto y final, hay que volver al campo, no nos queda otra opción, no a pasear sino a trabajar, y veras que lograremos la soberanía alimentaria que tanto se pregona”.

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