Los jóvenes Monterola, señalados de formar parte de los “manos de papel”, habrían sido liberados. De esa forma se denominó un tipo de delito calificado como estafa a la nación.

Tras nueve meses detenidos en el Helicoide, una de las sedes principales del Sebin en Caracas, obtuvieron su boleta de salida.

Los familiares mantuvieron una campaña constante por los medios de comunicación regionales y nacionales exigiendo su liberación. Nunca cejaron en su empeño y hoy observan los resultados.

Su captura simuló una operación quirúrgica en la que fueron arrancados de raíz de las manos de sus familiares, llevándolos en forma sigilosa y veloz a su reclusorio capitalino.

La de los Monterola es una familia grande con muchos años radicados en la comunidad de La Horqueta de Tucupita, desempeñándose en diversos oficios, agricultores, pescadores, bodegueros y carniceros, entre otros.

Los jóvenes Eniuska y Leovan, pertenecen a esa casta de personas laboriosas reconocidas por su tesón y honradez en el colectivo deltano.

Según allegados, sus condiciones de salud son buenas y a pesar del encierro, mantienen su carácter alegre y el deseo de salir adelante.

Tanto si fueron engañados en su buena fe como muchos presumen, como si estaban conscientes de lo que sucedía, tienen una maravillosa segunda oportunidad, que ojalá sepan aprovechar.

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