Vecinas de Guayo que denunciaron las carencias / Tanetanae.com.

En el liceo de San Francisco de Guayo, en el municipio Antonio Díaz, persiste el ausentismo escolar y laboral de quienes ya debieron haberse incorporado desde el 16 de septiembre, de acuerdo al calendario escolar 2019-2020, anunciado por el Ejecutivo nacional.

La información se desprende de un grupo de docentes que laboran en la institución educativa que están en la selva del estado Delta Amacuro, a ocho horas de la capital, Tucupita.

La ausencia viene dada ante la dificultad que tienen los docentes, personal obrero y administrativo, que no han podido desplazarse hasta San Francisco de Guayo debido al inexistente valor del salario del trabajador dependiente de cualquier sector público.

Treinta y cinco personas entre docentes, obreros y niños, con residencia en San Francisco de Guayo, están varadas en la capital deltana. Solicitan transporte a la gobernadora del estado Delta Amacuro, Lizeta Hernández, solicitud extensiva al alcalde de municipio Antonio Díaz, Amado Heredia, y al constituyentista Jesús Hidalgo.

Aseguran que han gestionado su retorno ante varias instancias del poder público con responsabilidad directa con la población warao, pero estas no han respondido a las peticiones.

Viajar con un privado, también se hace cuesta arriba para los docentes de San Francisco de Guayo, que viven la misma circunstancia que vive cualquier ciudadano en la Venezuela de Maduro.

A cambio de un “pasaje” hasta la selva deltaica, los propietarios de las embarcaciones fluviales, piden un “pote” de aceite, el cual cuesta 160.000 bolívares la unidad, monto que para el trabajador común es impagable, porque supera tres veces la quincena de un dependiente del ministerio de educación.

Las personas varadas están desde julio en Tucupita, y su visita a la capital se debió a varias razones, algunos en busca de medicina, alimento, gestiones personales como la solicitud de la cédula de los menores ante el Saime, y otros motivos.

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