La gobernadora del estado Delta Amacuro quedó casi huérfana de adversarios políticos. Le va a costar hacer política sin rivales.

Sus más acendrados opositores han ido abandonando la plaza. Los que van surgiendo se han encontrado con un camino lleno de obstáculos que les dificulta avanzar. Lizetica cavó infinitas trincheras a lo largo de una trocha poblada de minas.

La oposición se encuentra disminuida y parte de ella ha sido domeñada de diversas formas por la mandataria regional. Larissa González está librando una dura batalla, sin embargo, no ha logrado el consenso que requiere dentro del sector opositor, en el Delta impera la misma división que reina en el país, división que la misma Lizeta ha generado y prohijado.

A duras penas trata de emerger “Chugaby”, al que no le cede una pizca de terreno, ni siquiera las reiteradas visitas de Diosdado Cabello han logrado apuntalar su figura, basando su fuerza en el indudable carisma que posee. Por donde asoma la cabeza le caen salvas de artillería, mientras, para no derrochar el tiempo, va construyendo una solida imagen nacional.

El control político es casi total hallándose ante un vacío en la acera de enfrente. Acostumbrada a imponer sus criterios, busca rivales que la hagan crecerse ante la opinión pública; sin nadie con quien contender lo mas probable es que su discurso pierda fuerza.

Dicen sus más cercanos, que la carencia de oponentes le permitirá gobernar sin mayores problemas, dando cabida a los planes y proyectos que atesora hace mucho.

Quizá aminoren las reacciones intempestivas y las declaraciones altisonantes, puede que la oratoria política disminuya su nivel de intensidad, ella misma habrá de bajarle dos a su discurso.

Habrá que observar a Lizeta en tiempos de paz, en los de guerra ya la conocemos.

 

 

 

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