Lizeta avanza en su proyecto de ejercer un dominio político total sobre el estado

La Dra. Lizeta Hernández busca despejar por completo el camino hacia la reelección, y hacia un poder omnímodo al estilo del comandante Chávez en sus momentos estelares.

Más que la oposición y Yelitza, aspira Lizeta a consolidar su dominio. Siente que ha llegado el momento y en política las ocasiones no se desaprovechan porque tardan años en volver.  

En aras de ello ha ido implicándose en la gestión de dos alcaldías deltanas, al punto que ejerce de gobernadora y alcaldesa ocasional.

La irregularidad del alcalde José Ángel Ramos “Purrungo” se la ha puesto fácil. Ausente largo tiempo por motivos de salud, presa de la inacción y carente de ideas al momento de solucionar algunos de los problemas más graves que confronta el municipio, ha cedido espacios importantes a la gobernadora y a su equipo de gobierno, que han fungido de líderes alternos en la entidad pedernaleña.

El caso de Casacoima es de corte similar, una alcaldía bastante huérfana de atención gubernamental durante décadas, cuya única relevancia fue la de servir de botija y plataforma a mezquinos políticos tucupitenses, que poco hicieron por su población, ha encontrado en la doctora una madrina eficaz en su empeño de ejercer un amplio control, a través de prebendas e inversiones en obras y servicios.

Situada entre dos mundos –Bolívar y Delta Amacuro- sin pertenecer a ninguno de ellos; con un timonel noble, respetuoso y consecuente, pero carente de experiencia política, inclinado a decidir sobre la base de preceptos bíblicos, sin comprender quizá, que el altísimo nos conmina a formarnos en los ámbitos gerenciales y a beber de aquellas fuentes de sabiduría, que nos habrán de permitir discernir sobre los asuntos del hombre mientras nos invade con su aliento y resguarda con su manto protector. Situación que ha aprovechado sin dilación alguna la mandataria.

En el caso de Alexis González pareciera estar dejandolo patinar por su cuenta, habida cuenta los enormes problemas presupuestarios que confronta.

Con Digna, que ha resultado ser una fortaleza inexpugnable, insiste en buscarle sucesión entre los del entorno lizetista, bajo la premisa de que un(a) warao seria el indicad(@) para gobernar uno de los pocos municipios indígenas del país.

En eso anda la gobernadora, en una carrera desenfrenada por imponer su espada clavándola en las cabeceras de los municipios que se le resisten, al estilo de los conquistadores españoles, que en tiempos de la conquista impusieron su ley a sangre y fuego, argumentando que lo hacían “por obra y gracia de Dios y la corona”, como si Dios se metiera en eso.

A ese blanco apunta Lizeta.

Loading...