Responsabilizando a la guerra económica por la crisis que vive la nación, la gobernadora Lizeta Hernández, dio inicio a su discurso este sábado 16 de noviembre sobre las 12 del mediodía.

El gobierno regional y el bloque político chavista habían convocado una marcha para reivindicar la memoria histórica del comandante Chávez, el espíritu de la revolución, su liderazgo natural y la vinculación con otras naciones, en contraposición a la actividad de masas convocada por la oposición en el país, en procura de promover cambios políticos.

Por espacio de 10 minutos, con frases medidas y sentenciosas, la mandataria desplegó una retorica nacionalista, cuyo fundamento fue instar al pueblo a defender la revolución nacional e internacionalmente.

Tomando la plaza Bolívar, antes que lo hiciera la oposición, en una especie de fortaleza resguardada por los cuatro costados por funcionarios de las Fuerzas Armadas, la PNB, y la Milicia Bolivariana, desde el propio centro ante la estatua del Libertador Simón Bolívar, la rectora del poder Ejecutivo, comenzó con mucho ímpetu.

Discurso  

“Con la fuerza del Orinoco, al lado de las FFAA, de la Milicia Bolivariana, de la juventud revolucionaria estamos bañando de amor y de paz las calles de Tucupita.

Al coro de “Queremos paz, queremos paz, es el mensaje que nos manda Nicolás”, los asistentes acompañaban su intervención.   

No es fácil en tiempos de guerra, de destrucción de hospitales de bloqueos de cuentas y de barcos, de destrucción de escuelas, no es fácil, pero hoy, aquí, y en cualquier rincón de Venezuela, los hijos de Bolívar levantan su conciencia.

No es nada fácil estar en los zapatos de Nicolás, no es cualquier cosa, no es fácil parársele al imperio norteamericano y al Fondo Monetario Internacional, y decirle: el pueblo se respeta. Solo un hombre de la talla de Hugo Chávez levantó su voz y guió al pueblo venezolano y latinoamericano a la lucha por la definitiva  independencia.

La vida le hizo una mala pasada y se lo llevó, frente a los designios de Dios, decimos amén, amén, amén, pero no nos dejo solos, no dejó con tres banderas importantes, la primera: la conciencia del pueblo venezolano que no debemos bajar jamás, nos dejó una Fuerza Armada junto a una Milicia organizada, para defender al pueblo venezolano, y tres, nos dejó una muy importante en la misma línea, condición y fortaleza, nos dejó a un hombre extraordinario, un chofer de autobús, un conductor de historia, un hombre de con una innegable condición venezolana, el gremialista Nicolás Maduro Moros.

Quiero frente a la estatua de nuestro Libertador Simón Bolívar, padre de cinco naciones, ejemplo de lealtad y convicción, quiero que entonemos con fuerza las letras de nuestro glorioso himno nacional, que representa la unión y la paz de la patria.

Yo se las dificultades que estamos pasando, todo producto del egoísmo de los inhumanos que nos quieren imponer la bota imperialista, llamo a las chavistas y a los no chavistas a defender la patria venezolana. A partir de este momento hermana Loa, compañera y hermana de lucha, sabemos lo que tenemos y lo que hacemos, estamos bañados por la lucha heroica del pueblo warao, llamo al pueblo a la calle y a la victoria, que arranque el himno nacional.”

Cierre

Al culminar, la mandataria se mantuvo en el lugar largo rato compartiendo con sus seguidores para luego retirarse, mientras la multitud continuaba compartiendo al son de agrupaciones musicales locales y el sonido que acompañó la jornada.

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