Lizeta no las piensa, se diría en el argot popular.

Una meta que se le escurría desde hace años, fue alcanzada en una de las peores situaciones de crisis del país. En el mejor momento, vamos.

Fue enormemente astuta, mató tres pájaros de un tiro, se liberó de una enorme carga burocrática remendando uno de los errores históricos del antiguo MAS; espantó la protesta sindical que en los últimos días enfiló baterías contra su administración; e hizo uso de esa misma actitud beligerante de los dirigentes sindicales –casi al unísono, 7 de los 8 sindicatos del gremio educativo se habían unido para atacar su gestión- para conquistar uno de los objetivos mas estratégicos de su gobierno. En el Jiu Jitsu, un arte marcial japonés, se utiliza la fuerza del contrario para proyectarlo y doblegarlo, casi lo mismo que hizo Lizeta en esta oportunidad con los enfebrecidos sindicalistas.

El pueblo ayudó en su cometido, las muestras de afecto a Jaua difícilmente se repitan en alguna otra parte del país, recibió un baño de cariño sobre todo de las mujeres. Poco faltó para que llegásemos a afirmar que Lizeta y el pueblo se pusieron de acuerdo en bañar de amor al ministro. Elías por cierto, lo disfrutó.

Ya extrañaba la actitud silente de la gobernadora ante los encendidos ataques en contra de su directora de personal, algo se traía entre manos, este 20-A lo descubrimos.

Saldó además una deuda histórica, consiguió su objetivo en el marco de un momento singular de marcado simbolismo para su balance personal, por fin se inauguró la cinemateca, obra que comenzó con Yelitza, cuando Domínguez era alcalde de Tucupita, y que se le había dificultado terminar. Hubiera sido vergonzoso que la terminara otro u otra, dirían que no pudo o no quiso hacerlo, algo que arrastraría por siempre.

Todo fue conjugado en la fecha escogida para la presentación de su memoria y cuenta anual, y en la oportunidad de desglosar los logros de los 100 primeros días de Loa al frente de la administración municipal, bajo la marca “Un solo gobierno”. Por último, inhibieron la posible visita del candidato presidencial Falcón a Tucupita.

No todos quedaron contentos, habrá que llegar a un acuerdo con los docentes que estaban a punto de jubilación, posiblemente deban postergar su anhelo, la desincorporación ahora les llegará más tarde. La felicidad plena nunca es posible.

A Lizeta la faena le salió redonda, se llevó rabo y orejas, y dejó asentada la impresión de que aprendió un montón en política y es mucho más verraca y sagaz de lo que algunos piensan.

Lizeta… yo te cuento chirulí.

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