La reafirmación de apoyo al presidente Nicolás Maduro realizada por el Consejo legislativo bolivariano del estado Delta Amacuro, el pasado viernes en horas de la mañana en su sede de calle Pativilca, dejó interesantes imágenes.

En el mismo se hizo evidente la “presunta” cercanía entre la gobernadora Dra. Lizeta Hernández y el constituyentista Jesús Hidalgo “Chugaby”.

Forzada o no, el caso es que fueron las figuras del evento. En la ciudad de Caracas, la capitana como la llamó el presidente Maduro en clara alusión a su hermano el capitán Hernández Abchi, participó activamente en los actos de reafirmación del mandatario, mientras que al constituyentista se le dejó ver en las calles de la capital en asambleas ciudadanas en apoyo al proceso revolucionario.

Ambos han protagonizado una encarnada batalla política puertas adentro procurándose el liderazgo chavista, una del gobierno, el otro de las masas. Una desde la institucionalidad, el otro desde el pueblo.

Lizetica sorteó los comentarios que se venían haciendo sobre su presunta salida del ejecutivo antes de que culminara el 2018, bien sea por enfermedad como por presuntos hechos de corrupción, arrancando el 2019 atornillada tras las muestras de apoyo al presidente y la consecuente retribución que este tuvo hacia su persona.

La dificultad la tendría ahora Chugaby quien, tras conocerse que la intención del sector político chavista es impulsar unas nuevas elecciones a la asamblea nacional, debe buscar acomodo.

La corriente lizetista le habría puesto numerosas piedras ante la dirección política nacional del Psuv, con la intención de impedir que sea postulado por el estado Delta Amacuro, forzando su colocación en las listas de otra entidad.

Se supone que la mandataria espera con paciencia el momento de restarle galones y quitarle atributos al constituyentista frenando su ascenso, algo que podría ocurrir si se realizan las elecciones a la AN y hace valer su tesis de que Hidalgo es un “enemigo” declarado del proceso, que en cualquier momento, al igual que lo hizo el ex alcalde saliente de Tucupita, puede refugiarse en partidos con afiliación dudosa al proceso.

Casi que lo está forzando a ello, con lo que la aparición de ambos, juntos en un escenario y momento tan importante para el proceso como es la reafirmación en instancias fundamentales de gobierno del apoyo a Maduro, puede significar tres cosas:

  • La motivó la dirección política del Psuv instándolos a dejar de lado las diferencias en un momento tan álgido para el sector que representan y el país.
  • Se lo planteó Chugaby a sabiendas de la estrategia que maneja la gobernadora y su núcleo de asesores, de quitarle oxígeno a como de lugar y apartarlo de la futura AN.
  • Fue un acto calculado por parte de la mandataria para simular un acercamiento, mientras termina el trabajo que adelanta a nivel central de torpedearlo y minarlo hasta donde sea posible para restarle opciones a futuro y terminar despojándolo de su investidura.

Los venideros días permitirán dilucidar el telón de fondo de una imagen que hace mucho que no veiamos, y que difícilmente sea lo que parece ser.

 

 

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