Foto de archivo web.

El problema habría empezado cuando hace meses atrás desaparecieron cuatro waraos; los mismos supuestamente fueron asesinados por grupos irregulares que se dedican a traficar combustible hasta Guyana.

Los familiares de los cuatro desaparecidos reclamaron justicia en esa oportunidad, pero no lograron conseguir sus peticiones. Extraoficialmente se pudo conocer que en vista de la apatía de los organismos de investigaciones de Delta Amacuro, estos originarios cobraron venganza de la misma manera, para desatar así una polémica que hasta ahora contabiliza un fallecido y cinco desaparecidos en total, si se toma en cuenta las primeras personas del caso.

El pasado fin de semana, desaparecieron dos ciudadanos de la comunidad, Murako del municipio Antonio Díaz y existe la sospecha de que hayan sido asesinados por contrabandistas que continúan atacando por venganza.

Los waraos de Murako viajaron en pleno hasta San Francisco de Guayo por temor a ser abordados violentamente, como supuestamente les habrían advertido.

Se pudo conocer que la tarde de este viernes 23 de septiembre, una comisión del Cicpc Tucupita recuperó el cuerpo sin vida de uno de los aborígenes que estaba desaparecido. El cadáver de Domingo Quijada fue trasladado hasta la capital deltana para realizarle la necropsia de ley.

Efectivos militares y del Cicpc están en esa zona del Delta, pero los indígenas aseguran que, aun cuando los mencionados organismos conocen quienes están detrás de las iniciativas delictivas, no llevan a cabo un procedimiento transparente.

En San Francisco de Guayo se respira un ambiente de miedo y desolación, ningún cuerpo de uniformados han podido controlar la situación.

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