Loa debería enfocarse en aplicar políticas que estimulen la planificación familiar

Loa Tamaronis fue la precursora del Implanon en Tucupita, su aplicación tuvo gran éxito agotándose rápidamente. La demanda superó con creces la cantidad ofrecida.

El Delta ha sido catalogado los últimos años como el estado de mayor crecimiento poblacional, sus estadísticas lo confirman duplicando en algunos casos las de otros estados; en palabras sencillas y llanas, nuestras mujeres son bastante paridoras y los hombres muy pierna suelta.

No habría problema con eso, a fin de cuentas somos el segundo estado más despoblado del país, con un índice muy bajo de asentamiento demográfico por kilometro cuadrado, la dificultad radica en que estamos también en el 1-2 de los estados con mayor presencia de embarazo juvenil. Nuestras niñas paren cada vez con menor edad, encontrándose gestantes de hasta 12 años.

La aplastante realidad va aparejada con otros índices no menos preocupantes, tenemos un elevadísimo índice de deserción escolar y estamos entre los primeros estados del país con niveles de desempleo; no hay fuentes de trabajo más allá del gobierno, y los subsidios que se ofrecen a través de planes como chamba juvenil y los bonos de la patria, son insuficientes para paliar las ingentes necesidades.

La conclusión es obvia, los niños viene al mundo envueltos en carencias y con serias dificultades para alcanzar los niveles de crecimiento y formación idóneos.

Además, casi siempre -lo pregonan los registros- una madre que da a luz a temprana edad, al poco tiempo vuelve a salir embarazada. La educación sexual es deficiente y el entorno cultural tampoco la ayuda.

En la actualidad, se añade otro serio problema, la carencia de anticonceptivos, tanto los preventivos como los que se emplean a posteriori, es notoria, y su elevado costo los hace inaccesibles.

La profusión de partos sin posibilidades reales de asumir los costos de la alimentación y la educación de los infantes, engrosa los cordones de miseria y nos expone a flagelos como la delincuencia juvenil, las endemias o epidemias en virtud de las bajas defensas, la prostitución temprana, la drogadicción, etc.

Si yo fuera Loa comenzaría por aplicar masivamente el implanon, por concienciar sobre la necesidad de emplear los métodos anticonceptivos, por suministrarlos cada vez que pueda, y por continuar con la política de ligar a las damas, siempre y cuando se haga con su aprobación y la situación lo amerite. El número de los embarazos va por encima del crecimiento económico y la satisfacción de la demandas puntuales, casa y trabajo, entre otros, y se requiere aminorar su número antes que la ciudad se vuelva ingobernable y la vida en sociedad se torne caótica.

Si yo fuera Loa…

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