Loa vs. La Liebre

Loa avanza lentamente, como la tortuga. Por delante tiene una liebre.

En ese transcurrir pausado y calmo ya dirige la alcaldía de Tucupita, coordina el gabinete social estadal, controla Barrio Nuevo Barrio Tricolor, metió dos candidatos a concejales y continúa abarcando.

Cuenta con el apoyo de la mandataria deltana; la experiencia de un largo recorrido en la administración pública; la pedagogía, el orden y la sensibilidad de una maestra; y numerosos seguidores que apuestan fuerte a su candidata.

La liebre marcha veloz, recorre el país, anuda pactos y alianzas relevantes que lo van convirtiendo en alfil nacional, y puso fecha a su proyecto de gobierno, está enfocado.

Es carismático, sus leales lo siguen ciegamente, aprende rápidamente, y asimiló el arte de desaparecer y aparecer en los momentos oportunos convirtiéndose en un mago del espectáculo político.

Ha conformado una especia de alcaldía paralela, donde se gestionan tantas o más ayudas que en la propia alcaldía.

Las últimas elecciones fueron casi hilos manejados diestramente por la doctora para imponer sus candidatos y apoderarse de curules, instancias, rangos y tribunas de carácter popular.

A juzgar por la competencia entre la tortuga y la liebre, las próximas parece que no.

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