Locura homicida en Tucupita, deja una joven muerta y dos heridos de gravedad

A las 2 am del sábado (11.1.2020), se desató el infierno en tierras deltanas.

De la estadía navideña y los plácemes del año nuevo, se pasó al horror.

En una humilde morada de la comunidad Las Mulas, zona de labriegos a orillas de una de las tres troncales campesinas del municipio Tucupita, se perpetró uno de los homicidios más severos e indignantes que se puedan cometer: el de un padre a su hija.

Definido técnicamente como filicidio, dependiendo de las circunstancias, es severamente sancionado por el Código Penal.

Pedro Miguel Velásquez Palma, adulto mayor de 60 años, presa de la más profunda depresión, en medio de dura discusión, puso fin a los sueños de su hija, Grehisly Grellysbet Velásquez Rodríguez, estudiante de enfermería de 24 años.

Días atrás, Pedro fue abandonado por su cónyugue, cayendo en un estado de perenne tristeza, que le hizo comentar en reiteradas ocasiones el deseo de acabar con su vida.

Según allegados, él había manifestado a quien quisiera escuchar, que de no regresar su pareja, sería capaz de cometer una locura.

Consciente de ello, Grehisly en compañía de su pareja sentimental, decidió apoyarlo mudándose temporalmente al hogar de sus padres, en procura de evitar el fatal desenlace.

Sin tener mayor claridad sobre lo ocurrido, se presume que esta infausta madrugada escuchó ruidos y pensando lo peor acudió en ayuda de su progenitor, que efectivamente había decidido dar cumplimiento a su amenaza.

Al parecer, se produjo una acalorada discusión, que condujo al apuñalamiento de Grehisly. Al escuchar los gritos, Jehiel Gabriel Castellano Márquez de 24 años, acudió en su auxilio siendo agredido por el iracundo sexagenario, que le produjo varias heridas y un severo traumatismo craneoencefálico empleando un machete.

Castellano será trasladado al hospital Manuel Núñez Tovar de la ciudad de Maturín. A pesar de estar relativamente consciente, es poco lo que recuerda del hecho, manifestando no saber dónde y cómo fue agredido.

Acto seguido, confundido y ciego ante la sangre derramada, el homicida abrió los conductos de la bombona y prendió fuego a la vivienda.

Varios vecinos, despiertos a causa de los ruidos que emergían de la casa, acudieron al sitio violentando las puertas, efectuando el rescate del adulto mayor envuelto en llamas y de su aturdido yerno.

Fueron ellos quienes los trasladaron al hospital Dr. Luis Razetti de Tucupita, y los que dieron parte a las autoridades.

El homicida presentó quemaduras de 2º grado, que recubren un 50% de su cuerpo, encontrándose estable, bajo custodia del Cicpc.

Según testimonio de un funcionario policial, tendido en la cama hospitalaria pedía que lo mataran.

Grehisly deja una pequeña niña, una carrera a punto de culminar y los sueños intactos de una joven bondadosa que quiso rescatar a su padre, y terminó pereciendo en sus manos.

Una triste historia, que nunca debió ocurrir y que ojala jamás se repita.

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