Foto: archivo.

Si bien, los adultos mayores son exonerados del pago al momento de hacer uso de la prestancia del servicio del transporte público, no se justifica un “maltrato” por parte de sus servidores. Fue lo que aseveró una deltana, quien cuestionó este hecho, y que considera es una falta de “respeto”.

Ella aguardaba por un autobús en una de las paradas ubicadas en la calle Petión, en el centro de Tucupita. Es docente. Tenía ya varios minutos allí. Su rostro sudoroso y cansado, la delataba.

Tan pronto alzó su mirada, a lo lejos pudo ver una unidad que se acercaba. Se alegró.

  • Ahí viene uno, por fin.

Cuando se aproximó el autobús, pudo darse cuenta que este no cubría su ruta. Tocaba esperar más tiempo, de pie en la parada. Ella iba a Guasina.

Siendo así, el auto se estacionó, aunque no precisamente por ella.

A cinco metros, estaba una adulto mayor; apenas podía caminar. Ella intentaba subirse al transporte que la esperaba.

Parecía contar los pasos. El chofer solo miraba cómo subía con un rostro que decía estar perdiendo la paciencia. Ella subió como pudo. No sintió el aprecio de las personas que se encontraban en el autobús.

La docente que veía a lo lejos, sintió impotencia. Tuvo que presenciar un acto que considera es una “falta de respeto”.

  • Qué horror. Ni el chofer, ni el ayudante son capaces de colaborar con la viejita. Qué vergüenza. No les duele.

Eran las 11:30 de la mañana. Ella aguardó varios minutos más, y finalmente abordó una unidad.

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