Ilustración de Tanetanae.com.

Los niños y jóvenes que practican- o intentan- practicar el futbol de salón en Delta Amacuro, sueñan con ser reconocidos como los mejores. Son aquellos que no recibirán un pago, aún, por anotar un gol. Están -o los tienen-  ocultos entre  malezas y charcos.

El sueño de un grupo de indígenas waraos apenas se ve trabado por el caño Manamo, ni la crisis de Venezuela ha detenido el querer ser los mejores, porque suelen ir a jugar una caimanera de futbol de salón descalzos, con short roto, y con hambre.

El deterioro del país petrolero, la falta de insumos deportivos, y el caño Manamo de Tucupita,  no ha impedido que un grupo de jóvenes indígenas lleven a cabo las prácticas de futbol de salón y de campo.

Ellos, un día pueden ser 11, otro, son 6. Son jóvenes aborígenes que viven en una zona muy deprimida de nombre 23 de febrero de Tucupita. Deben cruzar el caño Manamo para lograr llegar a un espacio “acondicionado” para jugar futbol de salón o de campo.

Lo que ellos denominan espacio “acondicionado”, no es más que un terreno con malezas y charcos, pero relativamente aceptable. Atrás han dejado sus casas de zinc, desde donde ven pasar sus días de hambre.

En principio, un señor de nacionalidad colombiana les ofreció la oportunidad de trabajar el campo junto a él, y estos aceptaron, pero resultó que el espacio de tierra donde laborarían, está justo al frente de 23 de febrero, al cruzar el caño Manamo. Fue donde los jóvenes vieron la posibilidad de jugar, además de prestar servicio a su “patrón”.

Con un balón remendado, descalzos, y con “uniformes” rotos, atraviesan el río los fines de semana. Aquí se llevan a cabo las caimaneras de sus vidas.

“La curiara en ocasiones va llena, el miedo es que se hunda, porque algunos criollos no saben nadar”, dijo un joven aborigen.

“Siempre hemos querido representar a nuestra comunidad, pero hemos visto que piden muchas cosas que no tenemos”, dijo otro de los indígenas.

Ellos consideran ser unos crack, así realmente no lo sean, se autodenominan así porque les basta jugar aun en medio de sus carencias. Ellos son los que, por ahora, no lograrán ser publicados en rimbombantes medios de comunicación, pero sí en Tanetanae.com.

Cada fin de semana están listos para una buena caimanera y disfrutar de la vida, aun en la crisis.

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