Los deltanos buscan los dolares donde sea

En tiempos del triunfo de Donald Trump, cuando comienzan a ponerse de moda las frases “creación de fuentes de empleo” y “generación de riqueza”, los deltanos le están ganando de mano al gobierno.

Mientras nuestros políticos continúan adheridos a la teta del presupuesto público, que equivale a decir al mana de recursos provenientes de la renta petrolera, los deltanos han decidido cruzar fronteras buscándose la vida.

Cuando en otras latitudes de Venezuela, en las capitales de los estados más poblados –Barquisimeto, Valencia, Maracaibo, Caracas, etc.- se habla de Panamá, República Dominicana, las naciones del sur del continente y el gigante del norte, nuestros modestos paisanos enfocan su mirada en las minas de Bolívar, Santa Elena de Guairen en la frontera con Brasil, y la vecina Trinidad.

Y mira que les ha ido bien, al punto que dicha migración temporal se ha convertido en una importante fuente de recursos para nuestra alicaída economía.

Mas allá de las tristes historias que se tejen sobre el alto número de damas, que bajo el argumento de acudir a estudiar el idioma ingles, irían supuestamente a ejercer la prostitución, lo cierto es que cientos de deltanos de una u otra forma laboran con mucha probidad y entusiasmo en diversos oficios, procurándose recursos que en nuestra tierra les resultaría difícil obtener.

Los más disimiles y variados empleos: dependientes de tiendas, cocineros y cocineras, peluqueros y peluqueras, maquilladores, maestros de obra, vendedores informales, guías turísticos, jornaleros del campo, barman, caleteros, etc., se han constituido en repentinas fuentes de ingresos, que nos garantizan divisas de las cuales viven familias enteras en el Delta.

Las arroceras, cárnicas, procesadoras de coco, etc., etc., que nunca arrancaron, y mantienen en un estadio preindustrial y de subdesarrollo nuestra economía, se han visto sustituidas por el flujo migratorio que nos procura dinero fresco del cual vivir.

A ello ayudan la fortaleza de esas economías, cuyas monedas en este momento son más fuertes que el Bolívar, y multiplican nuestra monedas al cambio.

La tendencia antes que minimizarse tiende a crecer a pasos agigantados, no en balde las solicitudes de pasaportes en el SAIME crecen a diario alcanzando las 100 solicitudes por jornada.

Los deltanos migrantes le ganaron de mano al gobierno, los que optamos por quedarnos esperamos contar algún día la historia al revés.

 

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