Delta te Quiero FsC dejó numeroso hitos que en lo inmediato serán difíciles de superar.

Si el baloncesto plenó el gimnasio cubierto de Tucupita en numerosas ocasiones, lo de DTQ superó cualquier registro, los llenazos protagonizados en los últimos encuentros multiplicaron la sensación de que el janoko capitalino se quedó “chiquito”, urgiendo una ampliación.

La presencia de los mejores jugadores de una disciplina deportiva cualquiera del país, en forma permanente de manera masiva en tierras deltanas, nunca antes ocurrió, con DTQ la élite del fútbol de salón, los seleccionados nacionales, jugaron y convivieron entre nosotros. Y si no estuvieron, los trajo Vikylandia, Dimaica, Asojóvenes, etc., cuando “chocaron” con los del patio. El básquet se acercó, más aún está lejos.

La pantalla gigante en las afueras del gimnasio cubierto proyectando la final hizo que nos observáramos desde otra dimensión, dándonos matices y lustre de gran ciudad, y sintiéndonos fanáticos de primera. En caso de triunfar, la celebración habría sido apoteósica.

La presencia constante en los medios de comunicación nacionales de mayor relevancia, a través de reportajes, noticias, programas y artículos, nos puso en la palestra del reducido grupo de estados que se inscriben en el profesionalismo deportivo y en los encuentros que son referencia nacional.

Con excepción de dos o tres ocasiones en las que el fervor superó la paciencia y la tolerancia, demostramos a casa llena que somos un pueblo pacífico, alegre y cálido con quienes nos visitan. Ni secuestros de buses ni vidrios rotos, ni tan siquiera volcamientos descontrolados a la cancha o la presencia de armas de fuego, hubo en nuestro lar. Nuestro público pasó con 8 de 10.

La aparición de la divisa azulona multiplicó la práctica deportiva y la sana competencia hasta niveles impensables en medio de la crisis que vivimos, basta con ver el último torneo infantil de fútbol de salón, copa “Chugaby” Hidalgo, en el que participan más de 130 equipos, una cifra sin precedentes en los torneos locales, que multiplicada por el número de niños alcanza los casi 2.000 infantes aprendiendo en valores mientras corren tras el balón.

La de DTQ y su principal promotor Jesús Hidalgo “Chugaby”, fue una interesante experiencia que vale la pena replicar.

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