Nuestra juventud lleva armas a los liceos

Cuchillos, chopos y pistolas, son los acompañantes habituales de algunos chamos en los liceos de Tucupita.

Amenazan incluso a los docentes para que le pongan la nota.

No hay forma de controlarlos, no existe en los liceos un personal preparado para ello, y las bandas juveniles se imponen en número a los vigilantes.

Ha habido algunas detenciones últimamente, sin embargo, es un mal que amenaza con expandirse.

Para los estudiantes en cuestión, portar un arma es sinónimo de hombría y las emplean para imponer un supuesto “respeto”, que les garantiza la supremacía entre sus compañeros y la preferencia de las adolescentes.

Es una contrariedad de orden social, que debe ser atacada por diversas vías en forma urgente, antes de que se constituya en un problema de orden mayor y acarree consecuencias que lamentar.

A quien los vea o conozca de alguno que porte armas es necesario denunciarlos, los organismos policiales, también las instituciones educativas, están obligadas a preservar la identidad de la persona que de la alerta, su acción podría contribuir a salvar vidas.

 

 

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