Justo cuando en Tucupita se gestaba varios movimientos en defensa de los animales, sobre todo de perros y gatos, la crisis arreció sin compasión y eliminó la naciente iniciativa de un grupo de protectores.

Si bien, no se trata de personas, son seres vivos que sienten, sufren y también gozan, más aun cuando sus acompañantes human os los trata como un miembro más de la familia.

Una gran cantidad de perros y gatos abandonados  invadían las calles de Tucupita, parecía no tener control lo que suponía un problema para los ciudadanos, quienes por un lado despreciaban.

Pero varios movimientos proanimales, se organizaron para concientizar acerca de lo que podía comenzar a hacerse. Se recuerda a “Huellitas de Tucupita” y “Manadas sin Hogar”, además de la misión Nevado, aunque este último organismo sigue activo, su nivel de abordaje se ha visto mermado por la misma coyuntura, a pesar de formar parte del gobierno venezolano.

Los tres organismos que defendían- en pasado  porque se está tomando en cuenta su capacidad de abordaje-  los derechos de los animales,  optaban por gestionar las adopciones de mininos y canes, así como jornadas de cirugías a precios accesibles y charlas que motivaban a  comprender a los animales.

Conforme recrudeció la crisis, las ONG, Huellitas de Tucupita y Manadas sin Hogar, que apenas nacían, no lograron superarla y terminaron sucumbiendo, no obstante, la  misma difícil situación de Venezuela fue exterminando a una gran cantidad de perros y  gatos que, por un lado fueron abandonados por sus amos al no poder mantenerlos, y los ya callejeros que ya no tuvieron acceso a grandes cantidades de sobras a las afueras de los restaurantes; tipo de comercio que han ido clausurando sus puertas en la pequeña ciudad.

Las calles de Tucupita en ocasiones aparentan ser una fosa común, donde cadáveres de gatos y perros se descomponen al aire libre. Al caer la noche, son contados los  canes que rebuscan residuos entre las basuras. Son los olvidados, pero que igual la crisis del país petrolero los está eliminando.

Hace seis años el mandato de Nicolás Maduro lanzó la misión Nevado, justamente para atender y resguardar la vida animal, no obstante, este ente aguarda ahora bajo perfil por las mismas carencias que padece, al menos en Delta Amacuro. Por otra parte,  la existencia de otras especies se ha visto amenazada por los mismos intentos de sobrevivencia de los deltanos: más babas, iguanas, chigüires y otros, están siendo exterminados como nunca antes para su consumo o comercialización.

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