IMAGEN ILUSTRATIVA. Un joven usa una mascarilla negra en Tucupita y se ha dejado tomar la fotografía / Tanetanae.com.

Lo que comenzó como una burla, posteriormente fue tomado muy en serio por varios deltanos, quienes decidieron convertir pantaletas y sostenes (ropa interior fenemino), en mascarillas, como lo sugirió Lizeta Hernández, la gobernadora de Delta Amacuro.

En marzo de 2020 comenzaron a registrarse los primeros casos de Covid-19 en Venezuela, por lo que su gobierno llamó a un confinamiento generalizado, que supuso además cumplir otras normas preventivas,  entre ellas, el uso de mascarillas.

Pero no todos tenían la posibilidad de adquirir un tapaboca quirúrgico por sus altos costos dolarizados. La gobernadora de Delta Amacuro sugería que las dobles telas, diseñadas en casa, podrían proteger de contagios masivos, por lo que insistía que la ropa interior era una opción.

Arnaldo Morillo es uno de los jóvenes que sigue usando parte del sostén de su novia para protegerse de la Covid-19. En marzo de 2020 elaboró dos mascarillas con el brasier de su pareja. «Eso tiene como cinco telas», dijo entre risas. Él la sujetó con las mismas ligas.

Vive en la Av. Casacoima de la localidad y hasta ahora usa su mascarilla casera. No ha tenido que salir de su casa a diario, pero la lava cuando la usa.

En medio de estas iniciativas, está el caso que Tanetanae.com conoció. Se trata de Alex Escalada. Él admitió, tras ocho meses de pandemia, haber elaborado una  mascarilla con la  pantaleta (ropa interior fenemino en Venezuela) de esposa.

«En verdad no queríamos romper una de nuestras ropas, que tampoco tenemos, entonces un día mi esposa en broma me dijo que hiciera una mascarilla para que siempre la recordara (risas) y me dio una de sus pantaletas», relató el hombre a un periodista de Tanetanae.com y a otro grupo de personas, el pasado 4 de noviembre.

Consultado por la protección frente a la Covid-19, dijo haber usado esta ropa interior con doble tela y usando sus propias ligas de goma. Cuando se le preguntó por la posible verguenza que podría tener al usarla, aclaró que nunca la usó para ir al trabajo ni para ocasiones donde implique mayor cantidad de gente, sino, «para salir a comprar rápido, algún que otro fin de semana».

 

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