Esta semana los equipos deltanos hicieron la mitad de los deberes en casa, falta la otra mitad fuera.

Delta te Quiero empató a 3 goles con su bestia oscura Vikylandia, y una Alcaldía de Tucupita reforzada con más importados superó a Dimaica 5 por 4.

Ambos equipos tienen forzosamente que echar el resto en una serie a dos juegos que no admite errores, este último será de vida o muerte. El pase a la gran final o el final de esta historia.

DTQ debe ganar y la Alcaldía de Tucupita no puede perder, es la única combinación posible.

Va un poco mejor parada la representación del ejecutivo municipal, en vista de que a los azulones se les escapo la victoria a falta de dos minutos para culminar el encuentro. La diferencia realmente no es mucha.

La única desventaja es que jugarán en territorio rival, sin embargo, no se puede equiparar aquella presión con la caldera de vapor que mete el público deltano. Público como el de la tierra del agua, aunque suene a cliché no hay dos.

Esta semana se debate la hegemonía del futbol de salón oriental, o los nuestros se traen el pellejo futsalonistico de los bolivarenses, o estos colgaran su piel en las gradas de la Unexpo y del Hermanas González.

A diferencia de la política en la que acostumbran decir “gana el pueblo”, sin que gane absolutamente nada, aquí sí que ganara el pueblo, un espectáculo de tanto nivel se ve una vez a la cuaresma y la próxima cuaresma será el venidero año, por tanto, debemos aprovechar al máximo esta zafra.

Por último, aunque nos carcoma el corazón, en respeto a la ética deportiva: que gane el mejor.

 

 

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