“Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”, dijo Jesús, y así fue.

También pudo haber dicho, “eres Luis y sobre ti edificaré el fútbol de salón”, y habría sido tan cierto como la sentencia bíblica.

Una piedra angular es la base o fundamento de una cosa, y eso ha sido Luis Domínguez para el futsal.

La roca sobre la cual creció una estructura que se alza incólume contra viento y marea, en el universo de las disciplinas deportivas deltanas.

Retirado de la actividad organizativa, apartado por su propia voluntad de los menesteres directivos, continúa haciendo, como ningún otro en ninguna otra disciplina, recuento de lo vivido en los más de 30 años que Asofusada se sostiene en pie, y abogando por la construcción de un gimnasio, que ineludiblemente debe llevar su nombre.

A sus “varias décadas”, recuerda con entusiasmo cada experiencia significativa, sin juzgar a nadie ni echar por el suelo reputación alguna, simplemente enalteciendo aquello que valió la pena, y sepultando en el subsuelo lo que merece pasar a olvido.

Así es Luis, un caballero en toda la extensión de la palabra, y un dirigente de esos que nace solo una vez.

Y que por eso mismo debería ser eterno. Larga vida Maestro.

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