A juicio del analista político, el plan Capriles «se enfrenta a bloqueadores que parecen infranqueables: división opositora irresoluble, rechazo USA, desconfianza de la población y apatía generalizada».

Por: Panorama

El influyente analista político Luis Vicente León, director de Datanálisis, ofreció su opinión sobre las negociaciones que condujeron a la salida de 110 procesados entre presos políticos y diputados en el exilio a través de un indulto presidencial de Nicolás Maduro. «Sería ridículo pensar que no hay un cálculo político. Siempre lo hay. Algunos creen que se trata de ceder a la presión internacional y es una muestra de debilidad», publicó el analista a través de un post en Instagram.

«Mi primera reacción ante la decisión de liberar presos políticos es celebrarlo y presionar la liberación de todos a quienes se les violentan sus derechos. En una segunda dimensión está el por qué toman esa decisión», agregó el experto.

Al respecto, León agrega que «está la propuesta de participar en la elección, pese a que no es democrática. Dos variantes: la de una mesa de diálogo nacional sin conexiones populares ni representatividad política (una garantía de abstención demoledora) y una propuesta de Capriles, un líder más influyente, que propone usar la elección como una protesta nacional y un motivo de movilización».

«De acuerdo con la teoría política y a la evidencia empírica, está opción luce más racional (pese a los ataques radicales), pero se enfrenta a bloqueadores que parecen infranqueables: división opositora irresoluble, rechazo USA, desconfianza de la población y apatía generalizada», agrega el analista en su comentario en Instagram.

La decisión pone fin a los procesos judiciales contra 25 diputados, que reconocen al líder opositor Juan Guaidó como presidente interino. Pero también a las causas de dirigentes como Roberto Marrero y Demóstenes Quijada, que ejercían como colaboradores de Guaidó antes de sus detenciones.

Las múltiples oposiciones

A juicio del director de Datanálisis, la movida con los excarcelados «es un movimiento que busca hacer más potable una elección parlamentaria controlada por el Gobierno y a la cual Maduro quiere darle más validez frente a su propio mercado político y agregar, de carambola, un puntillazo en la fractura de la oposición. Ya no hay dos posiciones encontradas sino multifracturas difíciles de remendar”.

En este sentido, «por un lado la propuesta de abstención pasiva y continuidad administrativa de quienes controlan el liderazgo opositor (y los activos del país en el exterior). Es una especie de ERE paralizada que no producirá cambios, ni en la dirección de la oposición (que se quedaría inamovible y sin validarse “per sécula seculorum”) ni tampoco en el Gobierno, que en definitiva seguirá siendo el objetivo incumplido».

En opinión de Luis Vicente León, «pese a que todo luce negro, los escenarios son dinámicos y al menos los eventos recientes vuelven a poner el juego en movimiento y eso siempre es el caldo de cultivo para la creatividad».

 

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