Aquiles J. Amares P.

En la tradición de mi pueblo, se dan los correspondientes sincretismos culturales y la tradición culinaria trae lo suyo también.

Para macerar plátanos tiene que ser del cultivar Harton, o plátano grande, de tradición en nuestra región deltaica. Sí es otro cultivar traído de lejanas regiones, la gente dice que “no pega”, para producir la compactación, agregado y acabado perfecto.

Mi niña pregunta papi ¿por qué se pisa el plátano?  Mi respuesta es un poco imprecisa, le digo “para mejorar el sabor”.

Me enorgullece contar en casa con un tronco ahuecado de árbol de Andira (pilón), traído de los caños y adquirido en el mercado municipal.  Con su correspondiente mazo, lo golpeo periódicamente para producir uno de los más apetecidos alimentos de la familia. En Cuba probé un plato servido de langostas marinas acompañadode una guarnición de plátano triturado y compactado que tiene por nombre “fu fú”.

En ocasiones también se emplean éstos instrumentos, en ablandar a mazazos la carne salada que gana gusto con estos golpes entre maderas. Más allá de ello se dan otros usos que los tiempos “modernos” han cambiado; pilado de maíz, cacao, café, etcétera.

La señora de casa, se esmera en dar el punto de cocción adecuado a los frutos partenocárpicos troceados en agua hervida, para luego decirme, ¡amor, los plátanos están listos! Luego procedo progresivamente al triturado en el mortero,  hasta alcanzar el punto óptimo de preparación, para decirle finalmente con el producto de cooperación familiar adherido a la punta del mazo, ¡cariño, aquí  tienes tu bola de plátano!

Ojidu

Tucupita, 12 mayo 2.020 (D.C.); año cero del ataque biológico artero a la humanidad.

 

Loading...