Transdelta de noche | archivo.

Luisa Milano es una señora de 59 años de edad. Vive en Paloma, sector de la carretera nacional de Tucupita, y así como una gran cantidad de deltanos, ella también debe hacerle frente a la crisis del transporte en Delta Amacuro.

La señora Milano asegura que madrugar es la única forma de poder acceder al transporte público. La zona donde vive está lejos del centro de Tucupita, por lo que debe tomar diariamente un autobús. Intenta abordarlo muy temprano en la mañana para estar sobre las 7 am en el sitio de compras y ventas de la capital deltana.

“Las veces que tengo que ir al centro me pongo de acuerdo con mis vecinos para madrugar. A veces nos paramos a las 3, a las 4 ya estamos en la vía esperando cualquier autobús”, relata la vulnerada.

Está por cumplir 60 años de edad, ya no labora para  una organización, simplemente entregó sus esfuerzos al país durante sus tiempos de trabajo. Ahora cobra su pensión: 1.800 bolívares soberanos al mes.

Cuando Luisa Milano necesita  ir a algún lugar del centro y no consigue autobús, se ve obligada a gastar 300 bolívares soberanos abordando un taxi, se trata de un  desembolso que representa casi una semana de salario.

“De Paloma hasta el centro solo pagamos 5 bolívares soberanos en el autobús, pero si se presenta alguna emergencia y tenemos que tomar un taxi, ahí gasto hasta 300 bolívares soberanos”, dijo Milano.

Pero como Luisa Milano, hay más deltanos atravesando momentos de angustia en las paradas de Tucupita;  bajo el sol, la lluvia y la posibilidad de ser robados por personas desconocidas.

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