UNT Delta vuelve por sus fueros

Michel Kabchi y Verónica Brito respiran, luego de una larga y penosa travesía que implicó destierro, cárcel y múltiples condicionamientos antes de permitirle volver a operar políticamente, Manuel Rosales emprende el camino de regreso a su actividad preferida.

Lo que para muchos significó pequeñas traiciones en el marco de un modo de operar de la MUD, que exigía adhesión plena y actitud monolítica, para Rosales se tradujo en la hoja de ruta más larga posible para retornar. El tiempo dirá si fue lo más correcto o no.

Un partido nacional de los 9 a la cabeza de la MUD requiere de un líder activo, con las manos un poco más libres para ejercer, y no un hombre sometido a los avatares de una injusta justicia, que a fin de cuentas determinó ser más política que otra cosa.

Tan suelto como quisiera no está, sin embargo no debe quedar duda de su vocación democrática y de su adscripción a la corriente opositora del país. Presume Manuel, que un cambio está cerca, y él quiere estar cerca y formar parte de ese cambio.

Quienes más lo disfrutan son Michel y Verónica, que tienen aspiraciones como es razonable en todo aquel que sostiene largo tiempo sobre sus hombros un partido acosado por numerosos detractores y envuelto en oscuras diatribas, esperanzados en ver la luz al final del túnel luego de soportar el vilipendio a que fue sometido UNT por los radicales de la MUD.

Sin saber si habrá o no elecciones este año, los líderes regionales están cargando las baterías porque saben que llegó el momento de asomar intenciones y la contienda política está cerca. Quizá hasta mega elecciones sean.

Uno para la diputación o para la gobernación, otra para la alcaldía, UNT Delta y Rosales están de vuelta.

Se escucha el rugir de motores.

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