El oficial agregado Marcos Suárez, sostiene una tesis, “los cuerpos de seguridad olvidaron el trabajo comunal”.

Suárez, quien detentó varias jefaturas en Politucupita hasta alcanzar la antesala de la dirección, manifestó que las fuerzas deltanas del orden público están muy lejos de alcanzar el nivel que persigue el nuevo modelo policial venezolano, “mientras no haya inserción en las comunidades, mientras no se cultive la inteligencia vecinal, mientras no se prevenga la delincuencia desde la base atendiendo a los jóvenes del barrio, será difícil frenar el delito”.

“En otras naciones como el Japón, existe una importante sincronía entre las fuerzas del orden público y la comunidad, reina la armonía entre unos y otros y eso contribuye a atacar en forma rápida y directa los focos de actividad delictiva que puedan presentarse, esa manera de proceder esta instituida en los nuevos códigos del modelo policial y no los ejecutamos”, expresó.

“No solo eso, al aplicarlo los agentes del orden publico terminan convirtiéndose en agentes del orden social, son bienhechores de aquellos hogares que se ven afectados por los conflictos entre padre y madre, velan por los muchachos que se escapan de la escuela, mantienen estrecho contacto con las instituciones que ofrecen resguardo y protección a niños y jóvenes, evitan conflictos derivados de roces entre ciudadanos, intentan que prevalezcan las buenas costumbres y son epitome de valores, complementando el trabajo de progenitores y maestros”, explicó.

“El trabajo comunal es preventivo y no reactivo, es formativo y no represivo, es instructivo y no coercitivo, es amigable y nunca violento, es necesario para construir con bases solidas y firmes fundadas en la comprensión y el entendimiento, dejando a un lado porras, gases, esposas y pistolas, hacia allá debemos apuntar”, finalizó.

 

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