Un grupo de indígenas waraos en el paseo Manamo de Tucupita / Tanetanae.com.

Maribel Medrano, una indígena warao, tuvo que despedirse de una de sus hijas en Pedernales, al norte de Delta Amacuro,  para intentar ganarse la vida en Tucupita. Ella viajó durante dos días en curiara y a canalete.

La señora Maribel tiene 37 años de edad, es oriunda de Guacajara, municipio Pedernales, localidad que está ubicada al norte del estado Delta Amacuro, a la que se accede por vía fluvial. Es madre desempleada de dos hijas, la compañía de su esposo la ha mantenido fuerte. Su nuevo hogar es incierto,  solo unas sábanas deterioradas hacen de pared en un rincón del paseo Manamo de Tucupita.

Maribel ha tenido un solo objetivo desde que llegó a la capital deltana, vender sus artesanías para darle de comer a su familia.

Desde muy tempranas horas de la mañana se levanta a tejer, mientras que su esposo se encarga de recoger caracoles. Su hija menor, de apenas 6 años, comparte con los otros niños alojados en el lugar.

“Aquí mismo cocinamos con leña, casi siempre es guaraguara con domplina”, dijo Maribel Medrano.

La venta de artesanías parece no ser tan efectiva, lo que ha sido una traba para poder obtener el dinero en físico.

“No he vendido mucho,  a pesar de que casi regalo mi trabajo. Lo  más caro lo vendo a 4 mil Bs”, dijo en warao la señora.

“Espero reunir algo de comida para llevarle a mi hija mayor que se quedó con su abuela en Pedernales, todos los días pienso en qué es lo que estará comiendo”, lamentó la señora.

Su hija mayor está aislada, sin medicinas ni comida,  y a 24 horas-en curiara y a canalete- de su mamá.

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