Más de 500 carros y 2.000 personas se quedaron ayer de un lado y otro de Agua Negra

“Llevo todo el día aquí, desde la 1 pm y ya son las 10 pm, sin comer ni ir al baño, con mi esposa e hijos esperando del otro lado, mientras las personas que protestan se van para su casa, comen, se bañan, vuelven y nosotros en el mismo sitio, no es justo, que le reclamen a quien deban reclamarle, nosotros no tenemos la culpa”, manifestó un airado conductor residente en la urbanización Delfín Mendoza.

Lamentos como el anterior se dejaron escuchar cual letanía a todo lo largo de la enorme cola de vehículos a un lado y otro de la troncal 15, producto de la tranca en Agua Negra.

Casi doce horas de total interrupción del tránsito vehicular trajinaron la paciencia de al menos 2.000 deltanos, que padecieron el taponamiento derivado de una molestia vecinal. Sin contar la infinidad de personas que debieron caminar largos trechos, muchas veces con bolsos o maletas a cuestas para trasladarse al otro lado y retornar a su hogar.

Eso sin contar las pérdidas económicas reflejadas en los vehículos de carga que debieron haber entregado ayer sus mercancías, los choferes de rutas extraurbanas impedidos de viajar, los trabajadores que no pudieron cubrir sus guardias, etc.

Hubo además otras consecuencias colaterales, decenas de militares y policías permanecieron desplegados gran parte del día en las adyacencias de la tranca, mientras sus puestos de labor en el resto de la ciudad permanecían desguarnecidos o abandonaban sus labores habituales de patrullaje.

Dio pesar ver como militares de alto rango estuvieron 12 horas tratando de negociar, mientras los vecinos se mostraban cada vez más intransigentes; luego de ser preparados concienzudamente para defender la soberanía deben sentirse frustrados al no poder disolver una protesta minúscula de unas 100 personas y pasar el día en ello.

Sentimos también pena ajena con los funcionarios públicos y representantes políticos que van tirando la toalla, muchos se acercaron al punto de concentración de los manifestantes para irse cabizbajos luego de recibir una andanada de insultos negándoles el derecho a ser escuchados.

Este órgano divulgativo estará siempre al lado del pueblo, sin embargo no debe ser el pueblo quien se convierta en verdugo del propio pueblo, esa en definitiva no es la vía.

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